“Si el avión tenía poco combustible debió haber reabastecido en Bogotá”

El general Gustavo Vargas, director de LaMia, aerolínea que transportaba desde Bolivia a Medellín a los 77 pasajeros que se accidentaron cuando llegaban al municipio de La Unión (Antioquia), aseguró que esta empresa llevaba un año de operaciones y que nunca había afrontado ninguna emergencia.

*Con información de El Tiempo

 La especialidad de la aerolínea eran los vuelos chárter para equipos de fútbol. Así, cuenta Vargas, fue como comenzaron a prestar servicios para el equipo de Chapecoense de Brasil, al que le seguían de cerca su trayectoria y al que esperaban ver ganador en la Copa Suramericana en el partido que se jugaría en Medellín contra Nacional.

El General Gustavo Vargas (centro) es el director de la aerolínea LaMía.

Gustavo Vargas (centro), presidente de LaMia.

 ¿Cuál es la trayectoria que tiene LaMia?

Esta aerolínea es cien por ciento boliviana. La hemos fundado hace dos años en Bolivia con 12 pilotos que habían trabajado en LaMia venezolana, con la idea de continuar con este proyecto que ya tenían en Venezuela. Tardamos más de un año en hacer todos los papeles que requiere la empresa para tener su matrícula y permiso aéreo. Empezamos a volar hace un año.

Empezamos a volar vuelos chárter porque no pudimos crear una aerolínea aérea de vuelos regulares con destinos fijos. Por la poca economía que teníamos no pudimos hacer ese perfil. Así que nos especializamos en vuelos chárter. Empezamos en Bolivia, transportando equipos bolivianos, apoyándonos en los demás departamentos con muchas limitaciones.

Se nos ocurrió seguir adelante con otros equipos extranjeros. Nos organizamos bien y les hacíamos seguimiento a los partidos de fútbol. Donde había un ganador y un posible juego en otro lado mandábamos nuestra oferta. Empezó a surgir nuestro primer equipo que nos contrató fue uno de Bolivia para que los lleváramos a Venezuela. Volamos, les gustó, y así seguimos operando con muchos equipos bolivianos.Ahora trabajamos con muchos equipos de Suramérica. Volamos con equipos de Paraguay, con la selección de Argentina, la ecuatoriana, con equipos de Colombia como el Nacional. Teníamos los teléfonos de la mayoría de las empresas y sabíamos cómo contactarlos.

¿Cuántos aviones tienen y a qué sitios van?

Como son vuelos chárter, se contrata el avión y va donde usted quiere. El avión puede llevar 95 personas. No tenemos rutas. Nuestros vuelos no son muy seguidos ni de todo el día. A veces volamos una vez, o dos veces por día.

¿Alguna vez en la historia de su aerolínea habían tenido alguna emergencia o problema?

No. Nunca habíamos tenido ningún problema. Son aviones muy buenos, son aviones RJ85, de cuatro reactores, cuatro motores. Nunca han tenido ningún problema.

¿Cómo era el itinerario de vuelo que sufrió el accidente?

Le voy a explicar. Es un poco complicado. Debíamos salir de Brasil, entrar a Bolivia más al norte y pasar a Medellín, pero Brasil no nos dio esa autorización para entrar a sacar pasajeros de Brasil porque para eso se necesita una libertad especial que es recíproca entre países. Entonces ellos con toda autoridad dijeron “no pueden sacar pasajeros de Brasil”, entonces tuvimos que traerlos hasta el aeropuerto de Viru Viru (Santa Cruz de la Sierra – Bolivia) en una aerolínea que hacía vuelos regulares, y de acá de Viru Viru en el vuelo nuestro a Medellín.

¿Por qué los pasajeros tuvieron que cambiar de avión?Como no nos autorizó Brasil, entonces tuvimos que sacarlos a Santa Cruz. Teníamos un solo avión nosotros y ese avión ha sido el que ha estado volando todo.

¿Pero en ningún momento este vuelo tenía proyectado llegar a reabastecerse a Bogotá?

De Santa Cruz tenía que ir a Cobija, que es en Bolivia. De Cobija tenía que ir a Medellín. Pero ellos se fueron directo hasta Bogotá, y de ahí tenía que ver la posibilidad de seguir o aterrizar en Bogotá. Era de noche. Y por esa negación de Brasil se complicó un poco. Pero por lo visto, si el piloto ha continuado es porque sí podía. Ha continuado y ha pasado esta catástrofe que nos hace mucho daño.

¿Cuando el avión llegó a Medellín ya no tenía el combustible suficiente para poder aterrizar?

Estamos viendo eso, esperando la información de la investigación. Pero si él consideraba que no tenía combustible, tenía que entrar a Bogotá a reabastecer. El aeropuerto de Bogotá, según el plan de vuelo, era el alterno para cualquier cosa. Antes de pasar Bogotá tenía que tomar la decisión; si estaba con buen combustible tenía que seguir, pero si alguna cosa pasaba con el combustible, debió entrar.

¿Quién era el piloto?

La versión del combustible es muy difícil. Era un piloto muy experimentado en todo. El piloto, Miguel Alejandro Quiroga Murakami, era el dueño de la compañía. Él fundó la compañía junto con un coronel que no estaba en este vuelo. Los dos vinieron con la idea de organizar una empresa boliviana de vuelos chárter de aviones grandes. Hay muchos vuelos chárter pequeños, pero de 95 pasajeros no había ninguno. Ellos lo hicieron posible.

¿Cómo son los protocolos que ustedes tienen en materia de combustible? ¿Es posible que lleguen con poco combustible a algún lugar donde van a aterrizar o siempre tienen que tener una reserva suficiente?

Como usted lo dice, se debe tener una reserva suficiente de combustible para poder llegar a alguna alternativa.

¿Ya habían hecho este vuelo hacia Medellín?

Sí, pero lo hicimos dos veces de Medellín a Bolivia. Era un vuelo que siempre estaba perfecto.

¿Durante el vuelo ustedes tienen comunicación con sus aviones?

Sí, cuando hay algún problema tenemos un teléfono satelital en el avión. El avión tiene todo el tiempo contacto con una estación ya sea en Bolivia, o por donde pasa. Esa es la comunicación de su vida. Es tanta nuestra preocupación que hemos enviado a dos personas para que vayan a averiguar cómo va la investigación y a ayudar.

¿Qué van a hacer ahora ante esta situación que también los enluta a ustedes como aerolínea?

Esta es una situación muy grave. Somos una empresa muy chica. Todos los pilotos son militares, jubilados de la Fuerza Aérea, nos duele mucho haber perdido a un hermano y la gente que trabajaba en el avión. También nos da mucha tristeza con el equipo Chapecoense, pues hemos estado siguiendo su historia, queríamos coronar con ellos como campeones y nos pasa esto que nos llega con mucha pena por el equipo, la gente de Brasil, sus familiares.

La tripulante sobreviviente:“El avión se apagó por completo y tuvo un fuerte descenso, seguido de un gran impacto”.

Dos de los sobrevivientes de la catástrofe aérea que dejó la noche del lunes 71 muertos y 6 heridos en el noroeste de Colombia, la mayoría de ellos pertenecientes al club de fútbol brasileño Chapecoense, dieron sus primeras declaraciones.

“Las luces se apagaron y no recuerdo más hasta ahora”, dijo la azafata de la aerolínea boliviana Lamia, Ximena Suárez Otterbug, a la secretaria de Gobierno del departamento de Antioquia, Victoria Eugenia Ramírez, al ser rescatada en el cerro El Gordo, ubicado en el municipio de La Unión, donde ocurrió el incidente.

A pesar del choque y de sufrir serias lesiones, la azafata se mantuvo consciente y narró ese instante final a los socorristas que la recogieron pasadas las 12:30 de la madrugada, 2 horas y 15 minutos después de que la torre de control del aeropuerto José María Córdoba de Rionegro perdió contacto con la aeronave.

El aparato, un Avro Regional RJ85 de la aerolínea Lamia que llevaba 77 personas a bordo, “se declaró en emergencia” la noche del lunes a las 22.00 hora local “por fallas eléctricas” cuando se aproximaba al Aeropuerto Internacional José María Córdova de Medellín.

El diario El Colombiano logró acopiar esas primeras declaraciones de Suárez Ottenbug, fue trasladada de inmediato a una clínica donde recibió asistencia para tratar múltiples fracturas, en piernas, brazos y cuello: “El avión se apagó por completo y tuvo un fuerte descenso, seguido de un gran impacto”.

La auxiliar de vuelo ya se encuentra estable y fuera de peligro. Según informaron medios de su país, Sara Otterburg, su madre, viajaba anoche a suelo colombiano para estar cerca de ella, dijo El Tiempo.

Ximena Suárez tiene 27 años y nació en Santa Cruz de la Sierra, una de las principales ciudades de Bolivia. Tiene dos hijos, de 7 y 3 años.

Hace más o menos ocho años que trabaja como azafata y se vinculó a Lamia Corporation en noviembre del 2014, al tiempo de la creación de la aerolínea, lo que la convirtió en pionera de esta.

Tumiri: Seguí los protocolos de seguridad

Otro de los sobrevivientes es el técnico de aviación boliviano Erwin Tumiri, uno de los últimos que logró ser rescatado este lunes en el lugar del desastre.

“Sobreviví porque seguí los protocolos de seguridad. Ante la situación, muchos se levantaron de sus asientos y comenzaron a gritar. Puse las maletas entre mis piernas para formar la posición fetal que se recomienda en los accidentes”.

En efecto, Tumiri, de 25 años, solo presentó traumatismos múltiples leves y fue sometido, el martes por la tarde, a una cirugía para un lavado interno en la clínica a la que fue trasladado.

El parte médico indica que el joven permanece estable; no obstante, se mantendrá bajo observación durante los próximos dos días, indica El Tiempo.

Reinaldo Rueda, técnico del club Atlético Nacional, con el que el Chapecoense tenía previsto jugar la final de la Copa Suramericana, logró visitar a ambos tripulantes que lograron sobrevivir y dijo a la revista colombiana Semana que los vio muy golpeados, “están muy amoratados, además que tienen muchos golpes psicológicos y preguntan por sus familias”.

Rueda los conoce bien porque ha viajado en el mismo avión que se estrelló el lunes al menos seis veces. “Nunca tuvimos problemas, hicimos más de seis vuelos con ellos y los de la tripulación eran muy cercanos a nosotros. Ximena Suárez siempre estuvo en todos los vuelos con nosotros, creíamos que todos habían viajado en este vuelo, pero no. Es un milagro de Dios que haya sobrevivientes”.

Además, el técnico de vuelo —dijo Rueda— está bastante preocupado por los documentos que perdió en el accidente, pues allí llevaba consignados todos los detalles del vuelo, entre ellos “el reporte de lo que fue el reabastecimiento de combustible en Santa Cruz de la Sierra, cuántos galones cargaron, todo lo que hicieron y el plan de vuelo”.

Además de Suárez y Tumiri también sobrevivieron al siniestro los futbolistas Alan Ruschel, Jackson Follman, y Helio Neto, y el periodista Rafael Valmorbida Henzel, quienes fueron ingresados en distintos hospitales cercanos a Medellín.

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