Archivos mensuales: julio 2017

Un dron de alta tecnología pero de cartón

Drone de cartón

Pero hoy DARPA está mostrando un desarrollo que muchos pensaron en un inicio que se trataba de una broma, ya que se trata de un drone fabricado en cartón, con el que buscan tener una herramienta para enviar mercancía o materiales en un solo sentido en zonas de alto riego o con acceso limitado.

El ‘avión de papel’ más tecnológico del mundo.

El proyecto es conocido como ‘Sky Machine’ y está siendo desarrollado por Otherlab con colaboración y financiación de DARPA. Como ya vimos, se trata de una pequeña aeronave autónoma fabricada en cartón, que en su interior cuenta con los componentes que le permiten ser programada para volar y aterrizar en una zona especifica.

Los componentes son parte del programa VAPR (Vanishing Programmable Resources) de DARPA, que es un esfuerzo por crear electrónica de autodestrucción, que servirá para que este tipo de tecnológica no caiga en manos equivocadas, y así detener el espionaje industrial y militar.

Dron de cartón

Gracias a su pequeño tamaño, cientos de estos drones pueden ser desplegados de un avión de carga a gran altura, volar a una velocidad de hasta 88 kilómetros por hora, dar giros y ubicar la zona de aterrizaje, para finalmente llegar a su destino con unos metros de diferencia y entregar la carga. El Sky Machine tiene capacidad para transportar materiales de hasta un kilogramo, pero la idea es ampliar esto hasta los 10 kilos.

Gracias a estas características, se podrán enviar muestras de sangre, vacunas, o medicamentos a zonas de difícil acceso, o donde se corre el peligro para el despliegue de fuerzas humanas. Además, gracias a sus componentes y materiales de fabricación, el drone se biodegradará en sólo un par de días, por lo que sólo servirán una sola ocasión para posteriormente autodestruirse.

En las primeras pruebas han logrado desplegar este drone a una altura de 304 metros, logrando superar obstáculos en la zona para finalmente aterrizar a poca distancia del lugar asignado. La agencia no está especificando el coste que representa fabricar cada drone, ni aspectos técnicos de lo que hay en el interior de la aeronave, pero están convencidos de que podremos verlos en acción a finales de este año.

Con información de Xataka.com

Los motores de plasma están un paso más cerca de la aviación comercial

Plasma.

Y, aunque aún es pronto, tiene muy buena pinta.

Los reactores tradicionales son máquinas fascinantes. Utilizan una combinación de aire y combustible: al producirse la combustión, el aire caliente se expande y sale por la parte de atrás empujando el motor hacia delante.

 

En el fondo, la idea que sostiene su funcionamiento es muy sencilla, pero (como puedes ver en el vídeo) hemos conseguido cosas increíbles con ellos. Lo que pasa es que, sencillamente, los motores de plasma, son mejores.

Un motor de este tipo utiliza la energía para generar campos electromagnéticos y convertir el gas en plasma (el cuarto estado de la materia). Y de esta forma, plasma mediante, emplean el motor para propulsar la aeronave.

Suena bien, pero poco más. La idea ha estado ahí durante décadas, pero no hemos sido capaces de crear modelos que nos permitieran usarlos dentro de la atmósfera. En los últimos años, si hemos conseguido hablar de algo, ha sido de motores de plasma en exploración espacial.

¿Y si consiguiéramos meterlos en un avión?

Pero eso puede estar a punto de cambiar, según han publicado en el Journal of Physics Conference Series, un equipo de la Universidad Técnica de Berlín, dirigido por Berkant Göksel, ha conseguido un motor de plasma que pueda trabajar en la atmósfera.

De hecho, como explicaba el propio Göksel a New Scientist, “somos los primeros en producir chorros de plasma rápidos y potentes a nivel de suelo”. Chorros que puede alcanzar una velocidad de hasta 20 kilómetros por segundo.

La idea es desarrollar motores que puedan operar a nivel de suelo, sí; pero, sobre todo, a más de 30 kilómetros de altitud donde los reactores normales no acaban de funcionar. Es decir, estos motores de plasma podrían conectar las aeronaves normales y los transportes aeroespaciales.

¿Cómo funciona?

El mecanismo usa una sucesión rapidísima de descargas eléctricas muy cortas (de nanosegundos de duración). Se trata de la idea de los motores de combustión de detonación por pulsos pero llevados al mundo del plasma. Lo mejor de esta técnica es que reduce los recursos necesarios de forma muy significativa.

Pototipo motor plasma.

No obstante, aún hay varios problemas a resolver. Algunos, como el tamaño de los reactores (que son muy pequeños), tienen “fácil” solución. El equipo calcula que con pocos centenares de minireactores de este tipo se podría mover un avión pequeño sin problema. Aunque, reconocen, es posible que nos obligaran a repensar el diseño de las aeronaves actuales.

El problema principal de este tipo de motores, sin lugar a dudas, es la batería. Las cantidades de energía necesarias para ponerlos en marcha son descomunales. Tanto que el equipo de Göksel espera que se dé un avance en los reactores de fusión para hacerlos más pequeños y eficientes; y, así, poder usarlos dentro de una aeronave.

En definitiva, aún estamos lejos de ver aviones impulsados por reactores de plasma: pero no tan lejos como podríamos creer. Es más, mucho más cerca que hace solo unos meses. Este tipo de avances permiten que soñemos con toda una revolución aeroespacial que integre el aire y el espacio y que cambie, para siempre, la forma que tenemos de volar.

Con información de Xataka.com

Boeing empieza a dar pistas sobre el futuro 797

Se trata de un avión de dos pasillos de entre 220 y 270 plazas que quedaría entre el 737 y el 787. Su autonomía rondará las 10 horas o unos 9.500 kilómetros.

Las alas y el fuselaje –con el que quizás Boeing abandone la tradicional sección redonda– serán de materiales compuestos.

La idea es que sirva para tanto para operar entre aeropuertos con mucha densidad de pasajeros como para conectar aeropuertos de tamaño medio en vuelos de media distancia, lo que permitiría a aerolíneas y pasajeros evitarse los grandes aeropuertos.

Boeing estima un mercado de más de 4.000 unidades a lo largo de 20 años para este avión, que entraría en servicio alrededor de 2025.

Con información de Gizmodo.