Aeropuerto de Santiago habilitó el nuevo Espigón C

Después de dos años y un mes de trabajo, el espigón C que forma parte del futuro terminal 2 del aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago, se encuentra terminado.

Artículo por Ricardo Delpiano vía medio aliado En vivo desde SCL

Ayer martes fue inaugurado por las máximas autoridades del país para una inmediata puesta en servicio que, de cara a un alto flujo de pasajeros, tendrá como primera misión disminuir la presión que existe sobre la actual infraestructura.

El nuevo espigón C es la primera gran obra que el principal terminal aéreo de Chile ve después de 15 años. Por lo mismo, es altamente esperada por la industria aérea como por los pasajeros que habitualmente se ven afectados como consecuencia del crecimiento asimétrico entre los tiempos de respuesta del Estado en materia de infraestructura aeroportuaria y el desarrollo de la aviación.

Cabe recordar que su materialización -como el de todos los nuevos edificios que se construyen- es resultado de un diseño planificado hace diez años, que recién comienza a concretarse a partir de noviembre de 2016, y sobre el cual, comienza a recaer una responsabilidad de grandes proporciones. Lo anterior, no sólo porque se atiende tardíamente el crecimiento del transporte aéreo en Chile, sino que porque se hace en un periodo de inflexión con la irrupción de nuevos modelos de negocios que imponen al Estado nuevos desafíos en lo que se refiere a proyección, diseño, construcción y administración de terminales aéreos.

Con una edificación de casi 23.700 metros cuadrados (m2), el espigón C ofrece para el “lado aire” hasta 10 posiciones de contacto (puentes de embarque) divididos en cinco puertas dobles. Esto implica que simultáneamente se podrán atender a 10 aviones de fuselaje angosto o cinco de fuselaje ancho con la posibilidad de que los procesos de embarque/desembarque se realicen por dos puertas en lugar de una como ocurre actualmente. En septiembre, Nicolás Claude, gerente general de Nuevo Pudahuel, destaca que la atención simultánea de aviones brindará al aeropuerto una flexibilidad importante.

Por consiguiente, las nuevas posiciones de contacto aliviarán la presión que existe sobre el terminal. De los 18 puentes actuales, el terminal crece a 28. A estas, se agregan las nuevas posiciones remotas habilitadas durante el último tiempo y las futuras que se sumarán hacia el mes de abril, cuando se inaugure el espigón E. Los espigones C y E deben aportar en conjunto hasta 22 nuevas posiciones.

La apertura de estos nuevos edificios debiera a comenzar a cambiar la percepción que tienen los usuarios respecto a la infraestructura, equipamiento y servicios que hoy se ofrecen en Arturo Merino Benítez. En el nuevo espigón C, por ejemplo, 1.900 m2 del interior están destinados a locales comerciales y de comidas, con la presencia de nuevas marcas que aterrizan por primera vez en el aeropuerto como Pandora, Ray-Ban o Republic of Beauty, además de otras como MacOnline, Britt, Sunglass Hut, Britt Shop, un nuevo Duty Free, Juan Valdéz o Mc Donalds, que en el espigón C tendrá un local de más de 380 m2. Los pasajeros también podrán contar con servicios de internet WiFi gratuito.

Así como la obra que se entrega permitirá alivianar la situación actual del aeropuerto, también implica mayores responsabilidades para los usuarios. Estas van desde los propios pasajeros hasta las líneas aéreas y los servicios públicos que funcionan en el terminal.

Inicialmente, el espigón C estará asignado a vuelos internacionales. Por consiguiente, los pasajeros continuarán realizando el ingreso por los controles actuales debiendo caminar hasta las nuevas puertas que se identificarán con la letra C seguida del número de la puerta. Será el primer cambio que los viajeros tendrán que tomar en cuenta al momento de identificar su puerta para evitar cualquier tipo de confusión. El recorrido va desde el ingreso actual por el pasillo poniente hasta la actual puerta 10 para luego tomar el conector al nuevo espigón. Serán al menos cerca 10 minutos de caminata que se deben considerar.

Asimismo, considerando las deficiencias en el servicio de atención en los puntos de control migratorios o en el filtro de seguridad que generan cuellos de botella al interior del terminal, los pasajeros deben asumir tiempos mayores de espera. Ante esta situación, los organismos públicos que desempeñan funciones en el aeropuerto debiesen tener una presión mayor para proveer eficiencias en los puntos de control, primero para brindar la atención requerida y luego agilizar los flujos. Según Nuevo Pudahuel, estos organismos disponen la información del itinerario de los vuelos con una anticipación de seis meses, de manera tal, que cada institución puede planificar la dotación que corresponde. Pese a los esfuerzos desplegados, este objetivo no ha sido posible de conseguir satisfactoriamente, evidenciando un tema pendiente de responsabilidad al interior de los servicios del Estado.

En esa misma línea, las compañías aéreas también tendrán una presión adicional, por ejemplo, en ofrecer equipamiento y/o personal suficiente para que los procesos de check-in se cumplan en el menor tiempo posible, de manera tal de otorgar al pasajero el tiempo suficiente para dirigirse a su puerta de embarque. El manejo de equipaje también tendrá mayores exigencias considerando el tema asociado a la cinta transportadora.

La situación descrita marcará parte de los procesos al interior del terminal aéreo en los años siguientes hasta que el edificio central del terminal 2 esté terminado, lo que ocurrirá hacia el año 2020. Por lo mismo, la principal recomendación para los pasajeros es a respetar los tiempos de presentación y si es posible, agregar tiempos adicionales al requerido normalmente de tres horas para viajes internacionales y dos horas para tomar vuelos nacionales.

El espigón C es la primera “cara visible” de la transformación que vive el aeropuerto de Santiago, un cambio que más que pasar por nuevas infraestructuras y servicios, está exigiendo la revisión de ciertos aspectos necesarios para adecuarse a la evolución de la industria aérea y las demandas de los usuarios. A fecha de hoy, alrededor de 23 millones de pasajeros utilizan el terminal Arturo Merino Benítez, cifra que crece año tras año por los aumentos de capacidad y acciones comerciales de las líneas aéreas, además del crecimiento natural del transporte aéreo.

La concesión actual a cargo de Nuevo Pudahuel considera una infraestructura para movilizar 30 millones de pasajeros por año con un complejo conformado por dos terminales que albergan un total de cinco espigones. El contrato de concesión contempla que en caso de que se alcancen 2.200 pasajeros internacionales o 3.200 pasajeros nacionales en hora punta se deben construir dos espigones adicionales para elevar la capacidad hasta los 45 millones.

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