Archivos mensuales: octubre 2019

Qantas completó el vuelo más largo de la historia de la aviación

Hace instantes, a las 7:43 hora local de Australia (en Oceanía ya es domingo 20 de octubre), aterrizó en el aeropuerto internacional Kingsford Smith de Sydney, el vuelo QF7879 de Qantas, operado con un Boeing 787-9 nuevo de paquete (entregado directamente desde la fábrica de Seattle), procedente de Nueva York, Estados Unidos, viaje que duró 19 horas y 15 minutos, oficialmente a la fecha el vuelo sin escalas más largo de la historia.

El Dreamliner con matrícula VH-ZNI bautizado como “Kookaburra”, atravesó diversos husos horarios a lo largo de 16.097 kilómetros, siendo la primera vez que la gran manzana y la principal ciudad australiana se unieron a través de un vuelo directo.

La aeronave partió anoche a las 21:27 desde la pista 31L del aeropuerto internacional John F Kennedy de Nueva York con 50 pasajeros y tripulantes, 254.000 Kg de peso al despegue y 101.000 Kg de combustible. Según la planificación, el aparato debió volar a entre 36.000 y 42.000 pies de altitud y a 930 kilómetros por hora en promedio de velocidad crucero. Cuando tocó tierra en Sydney, todavía le quedarían unos 6.000 Kg de combustible remanente para otros 90 minutos de vuelo.

Como referencia, un vuelo entre Nueva York y Sydney dura hoy en promedio 22 horas y 20 minutos vía Los Ángeles, por lo que hablamos de un ahorro de tiempo de más de tres horas.

Qantas llevó a cabo esta histórica operación con tinte exploratorio, con el objetivo de evaluar las condiciones físicas y mentales a las que son sometidos los pasajeros (en su mayoría científicos) y tripulaciones, al atravesar por varios husos horarios y como éstos los afectan tras pasar casi 20 horas dentro de una aeronave. A medida que transcurrió el vuelo, todos a bordo estuvieron bajo supervisión de médicos del Centro Charles Perkins de la universidad de Sydney, que evaluaron como un vuelo tan largo repercutía en el cerebro, principalmente en los de los seis pilotos que fueron rotando al mando, e identificaron los periodos óptimos de descanso y trabajo de la tripulación; asimismo, como influyó en los viajeros las comidas, bebidas, el reducido espacio para el movimiento y los sistemas de entretenimiento.

A pesar de que el “Project Sunrise” fue realizado con un avión 787-9, la intención de Qantas es llevar cabo operaciones comerciales conectando a la ciudad de Sydney con las de Nueva York y Londres utilizando los futuros 777X o A350-1000 a partir de 2022. Por ahora, Airbus estaría llevando la delantera, ya que recientemente Boeing cajoneó la variante 777-8X con el que pretendía competir.

Qantas ya es pionera con el primer y único vuelo non-stop regular existente entre Perth, en la costa oeste australiana y Londres, Reino Unido, lanzado el año pasado, ruta cubierta también con equipos 787-9.


Boeing sueña en grande, ahora piensa en el 777-300ERSF “Big Twin”

A diferencia de la división de pasajeros, la unidad de cargas de la Boeing se encuentra de parabienes, especialmente con sus diferentes variantes del 737-700/800, 767F, el 777F y finalmente el 747F en sus distintas series, que vienen conquistando los segmentos de transporte de cargas a nivel mundial. Ahora Boeing sueña más y quiere sumar a la familia una versión más grande, el 777-300ERSF “Big Twin”.

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Boeing 777 Freighter

Este nuevo modelo será variante del 777-300ER, nombre al cual le seguirá la nomenclatura SF, siglas que significan “Special Freighter”. Solo que a diferencia de su hermano menor, el 777F, variante de la serie -200, que se fabrica como carguero desde el inicio, el 777-300ERSF será convertido. Esta tarea estará a cargo de IAI (Israel Aerospace Industries) y el lessor GECAS, éste último principal socio de Boeing, que justamente será el cliente lanzador del modelo con un pedido firme de 15 aviones y otros 15 en opciones.

Este gigante tendrá la capacidad de acomodar 47 palets estándares, 10 más que su hermano menor y 8 más que el 747-400F. Esto significa que podrá transportar una carga máxima de pago de hasta 101.6 toneladas a un costo de casi el 50% menos en comparación a su hermano menor cuya capacidad de transporte es de aproximadamente 80 toneladas. Está previsto que la primera unidad salga de la fábrica de IAI en Tel Aviv en noviembre del año que viene para luego pasar por el proceso de certificación y así entrar en servicio comercial en 2022.

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En el aire, el vuelo más largo jamás hecho: JFK-SYD

Mientras dormías plácidamente en tu cama soñando visitar algún país lejano en tus futuras vacaciones, te contamos que hay una aeronave Boeing 787-9 Dreamliner con matrícula VH-ZNI bautizada como “Kookaburra”, entregada tan solo hace días a la australiana Qantas, cubriendo el vuelo #QF7879, atravesando diversos espacios aéreos según la hora en la que leas este artículo, y para tu sorpresa, probablemente siga aún en vuelo mientras te preparás para salir a cenar hoy sábado. Nunca antes, un avión había volando sin paradas entre Nueva York y Sydney, por lo que se trata de un acontecimiento histórico y representa un hito tecnológico sin precedentes desde todo punto de vista.

Este vuelo forma parte del “Project Sunrise”, no es un vuelo comercial regular, aunque si está volando con 50 pasajeros y tripulantes. El 787-9 partió con 254.000 Kg de peso al despegue y 101.000 Kg de combustible desde el aeropuerto de JFK de Nueva York, Estados Unidos, anoche a las 21:27 hora local, y tiene previsto, tras recorrer alrededor de 16.200 kilómetros, aterrizar en el aeropuerto de Sydney, Australia, a las 8:11 horario local del día domingo. Si, dos días después, considerando su extensa duración de alrededor de 19 horas y 30 minutos (como referencia, un vuelo entre Nueva York y Sydney dura hoy en promedio 22 horas y 20 minutos vía Los Ángeles) y la diferencia en husos horarios entre la costa este de Norteamérica y Australia.

El aparato vuela a entre 36.000 y 40.000 pies de altitud y 930 kilómetros por hora en promedio de velocidad crucero. Cuando toque tierra en el aeropuerto Kingsford Smith de Sydney, todavía le quedarán, según la planificación, unos 6.000 Kg de combustible, remanente para otros 90 minutos de vuelo.

Qantas lleva a cabo esta histórica operación con tinte exploratorio, con el objetivo de evaluar las condiciones físicas y mentales a las que son sometidas las tripulaciones y pasajeros (en su mayoría científicos) tras haber pasado por varios husos horarios y como éstos afectan tras pasar casi 20 horas dentro de una aeronave. A medida que transcurre el vuelo, todos a bordo están bajo supervisión de médicos del Centro Charles Perkins de la universidad de Sydney, que evalúan como un vuelo tan largo afecta al cerebro, principalmente al de los cuatro pilotos que van rotando al mando. Asimismo, como influyen en los viajeros, las comidas, bebidas, el reducido espacio para el movimiento y los sistemas de entretenimiento.

A pesar de que el “Project Sunrise” es realizado por un avión 787-9, la idea de Qantas es poder llevar cabo operaciones comerciales conectando a la ciudad de Sydney con las de Nueva York y Londres utilizando los futuros 777X o A350-1000 a partir de 2022. Por ahora según informaciones, Airbus estaría llevando la delantera, ya que recientemente Boeing cajoneó el proyecto 777-8 con el que pretendía competir.

Qantas ya es pionera con el primer y único vuelo non-stop regular existente entre Perth, en la costa oeste australiana y Londres, Reino Unido, lanzado el año pasado, ruta cubierta también con equipos 787-9.

Gulfstream podría crear un nuevo jet que competiría contra el Global 7500

Según informaciones, Gulfstream podría lanzar un nuevo avión de ultra largo alcance durante el NBAA-BACE de la próxima semana en Las Vegas. El modelo será una respuesta al rival Global 7500 de Bombardier, que ha establecido un nuevo nivel de alcance y cabina. Según las noticias publicadas por Aviation Week, el avión podría llamarse G700 y le dará las mejores marcas del famoso G650ER. Se espera que el mismo tenga una sección adicional de 1.8m en el fuselaje, lo que le permitirá expandir el espacio interior e instalar una cuarta zona de cabina, como en el rival canadiense.

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El nuevo jet sería realizado sobre el G650ER

Según fuentes, Gulfstream ha estado hablando con clientes potenciales acerca de una versión extendida del G650, con una cuarta zona de cabina y un rendimiento y cabina mejorados. El fuselaje y las alas deben derivarse del modelo actual, pero se espera que el avión reciba la nueva suite de aviónica Symmetry de Honeywell utilizada en el G500 y el G600. Una de las incógnitas se refiere a los motores, que pueden ser una versión actualizada del Rolls-Royce BR725 actual utilizado en el G650, o un modelo nuevo, incluso disponible de Pratt & Whitney.

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La meta es competir contra el super eficiente Bombardier Global 7500

El mercado aún especula sobre un eventual G800, básicamente un G650 actualizado a los estándares de la cabina del piloto G500 / G600 y con los motores del futuro G700. La intención es ofrecer al mercado una evolución del G650, con la misma capacidad y rango, pero con motores más económicos y una cabina modernizada, ya dentro de la nueva filosofía de Gulfstream. Una de las virtudes es una mayor integración entre los pilotos de todas las versiones, donde la estandarización se ha convertido en una tendencia incluso en la aviación comercial.

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El G700, si se anuncia en Las Vegas, podría entregarse a los primeros clientes a mediados de 2023. El objetivo es evitar que el Global 7500 expanda su ya considerable base de clientes ampliando el acceso de Bombardier al mercado prioritario de Gulfstream.