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Carta de ALTA a autoridades paraguayas ¡para actuar ya!

Carta de la Asociación Latinoamericana y el Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) a autoridades paraguayas para salvar la aviación comercial en el país.

Secretaria Nacional de Turismo, Sra. Sofía Montiel
Director Nacional de Aeronáutica Civil, Abg. Edgar Alberto Melgarejo Ginard

REF: Medidas urgentes ante la crisis financiera resultado del COVID-19

Estimada Ministra y Estimado Director,

En nombre de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) reciban un cordial saludo.

Nos dirigimos respetuosamente a ustedes con el cometido de comunicar, en nombre de las aerolíneas y compañías de la industria operando en la región, nuestro reconocimiento a la República del Paraguay por la celeridad y efectividad con la que fueron tomadas las medidas necesarias ante la llegada del COVID-19 a la región. Garantizar la salud y seguridad de nuestros ciudadanos es siempre la prioridad número uno y como industria los respaldamos en esta importante misión.

Nos encontramos frente a la peor crisis de la historia de la aviación y el turismo, que sin duda estará generando una de las mayores crisis económicas globales. Una emergencia sin precedentes que exige agilidad y asertividad de parte de los gobiernos y de la industria para garantizar millones de empleos, la conectividad que es tan necesaria para el bienestar económico y social de nuestros países, así como el servicio a millones de pasajeros que requieren diariamente del transporte aéreo.

Ante este escenario tan complejo, se hace imperativo solicitar el respaldo del gobierno de Paraguay mediante su atención inmediata y diligente a los siguientes puntos que serán clave para garantizar la viabilidad de numerosas empresas generadoras de bienestar en el país:

Reducir costos fijos: los impuestos, tasas y cargos representan alrededor del 12% de los costos totales de las aerolíneas. Con la reducción drástica en la demanda y la permanencia en tierra de alrededor del 50% a 80% de la flota, de acuerdo anunciado por algunas aerolíneas al 16 marzo 2020, solicitamos a las autoridades pertinentes implementar alivios tributarios que permitan a las aerolíneas seguir operando ante la intempestiva reducción de ingresos.

Exonerar a las lineas aéreas con operaciones efectivas desde y hacia el Paraguay de las tasas de protección al vuelo, estacionamiento, asistencia en tierra y operaciones del Aeropuerto Internacional de Asuncion por los próximos 12 meses.

 Reducir la tasa de embarque internacional de salida de Asuncion de US$ 41,80 a US$ 20.

 Subsidio al combustible de aviación utilizados para operaciones internacionales

 Diferir la entrada en vigencia de la Reforma Tributaria adoptada en el 2019 y en particular su aplicación al transporte aéreo internacional. En particular resulta problemática la adopción del 30% de base imponible (incremento del 300% con respecto al régimen anterior) en materia de impuesto a la renta, así como la adopción del impuesto a la distribución de utilidades (IDU).

 Eliminar la aplicación del IVA a la venta de boletos aéreos.

 Postergar por 6 meses las contribuciones de las lineas aéreas al Instituto de Previsión Social (IPS).

Respaldar medidas de protección al pasajero: nos encontramos en medio de una situación de fuerza mayor sin precedentes. El mejor camino es permitir que cada prestador de servicios arbitre los caminos de solución con sus usuarios, reprogramando los servicios contratados para momentos de mejor conveniencia para ambas partes. Exigir devoluciones de dineros en un momento que la industria no tiene liquidez únicamente acelerará una crisis en el sistema de transporte y turismo, sistema que a la fecha y por un tiempo no determinable no contará con ingresos, por lo que no debe generársele egresos adicionales. Solicitamos el respaldo del gobierno con el objetivo de evitar litigios, sanciones y devoluciones de dineros, facilitando y promoviendo procesos de reprogramación de vuelos y horarios. Es importante que los contratos de viaje celebrados puedan ser cambiados por un crédito con las aerolíneas para que los pasajeros puedan utilizarlo en la compra de boletos aéreos para cualquier ruta utilizando los mismos como parte de pago o como simple cambio de fecha de viaje de acuerdo con la disponibilidad de los vuelos.

Ajustar condiciones laborales como medida de contingencia: en aras de garantizar empleos en la industria durante esta situación de emergencia de salud pública, así como la viabilidad económica de las empresas del sector, es preciso tomar medidas que alivien los costos fijos asociados para las empresas más afectadas mediante medidas como la reducción de la semana laboral o la aprobación de permisos no remunerados por un período determinado, así como la reducción de cargos sociales. En el caso especifico del Paraguay, las autoridades gubernamentales deberían permitir que las líneas aéreas puedan utilizar la figura de la suspensión temporal de los contratos de trabajo consagrada en el Código del Trabajo.

Enfocarse en medidas que garanticen la conectividad aérea del país y abandonar la idea de la construcción de un nuevo terminal aeroportuario para Asunción, así como dejar de lado implementación del nuevo proveedor de plataformas CUTE.

ALTA reitera su disposición de trabajar con las autoridades de Paraguay para evaluar las medidas más acordes y continuar velando por la salud y seguridad de la población, así como el bienestar económico, político y social de nuestros países.

Cordialmente,

Luis Felipe de Oliveira

Director Ejecutivo & CEO ALTA

3 comments on “Carta de ALTA a autoridades paraguayas ¡para actuar ya!

  1. Dejar de aportar al IPS….esta loco..!

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  2. No sientas pena por las aerolíneas
    Antes de brindarles asistencia, debemos exigirles que cambien la forma en que tratan a sus clientes y empleados.
    Por Tim Wu, El Sr. Wu es el autor de “La maldición de la grandeza: antimonopolio en la nueva era dorada”.
    Para American Airlines, la aerolínea más grande del país, entre mediados y finales de 2010 fueron lo que la Biblia llama “años de abundancia”.

    En 2014, después de reducir la competencia a través de fusiones y recaudar miles de millones de dólares en nuevos ingresos por tarifas de equipaje, American comenzó a alcanzar niveles asombrosos de éxito financiero. En 2015, registró una ganancia de $ 7,6 mil millones, en comparación, por ejemplo, con ganancias de aproximadamente $ 500 millones en 2007 y menos de $ 250 millones en 2006. Continuaría obteniendo miles de millones en ganancias anuales durante el resto de la década. “No creo que volvamos a perder dinero”, dijo el director ejecutivo de la compañía, Doug Parker, en 2017.
    Hay muchas cosas que los estadounidenses podrían haber hecho con todo ese dinero. Podría haber almacenado sus reservas de efectivo para una crisis futura, sabiendo que las aerolíneas regularmente pasan por auges y caídas. Podría haber tratado de resolver decisivamente sus continuas disputas contractuales con pilotos, asistentes de vuelo y mecánicos. Podría haber invertido mucho en una mejor calidad de servicio para tratar de reparar su reputación de larga data como la peor de las principales compañías.

    En cambio, los estadounidenses gastaron la mayor parte de su efectivo en una ola de recompra de acciones. De 2014 a 2020, en un intento por aumentar sus ganancias por acción, American gastó más de $ 15 mil millones en la recompra de sus propias acciones. Logró, a pesar del riesgo del proverbial día lluvioso, reducir sus reservas de efectivo. Al mismo tiempo que gastaba dinero en recompras, American también comenzó a pedir mucho dinero prestado para financiar la compra de nuevos aviones y el reacondicionamiento de aviones viejos para empacar más asientos. Ya en 2017, los analistas advirtieron sobre un riesgo de incumplimiento en caso de que la economía se deteriorara, pero American siguió pidiendo prestado. Ahora ha acumulado una deuda de casi $ 30 mil millones, casi cinco veces el valor de mercado actual de la compañía.
    En ningún momento durante sus años de abundancia, American mejoró la forma en que trata a sus clientes. Las tarifas de cambio subieron a 200U$D para vuelos nacionales y a 750U$D para vuelos internacionales. Sus tarifas de equipaje ampliamente despreciadas se elevaron a $ 30 y $ 40 para la primera y segunda maletas. Estas tarifas más altas arrojaron miles de millones de dólares, pero no ayudaron a la aerolínea a mejorar sus llegadas a tiempo, reducir los retrasos en el asfalto o evitar golpes involuntarios. En cambio, las principales “innovaciones” de los estadounidenses fueron la eliminación de las pantallas de sus aviones, la reducción del tamaño de los baños y los asientos y la introducción de una clase de “economía básica” que inicialmente incluía la prohibición del equipaje de mano.

    A raíz del brote de coronavirus, que está causando estragos en la industria de las aerolíneas, American Airlines aún no ha pedido un rescate, al menos no en tantas palabras. Sin embargo, después de una reunión reciente con los líderes de las aerolíneas, Larry Kudlow, director del Consejo Económico Nacional, dijo que “ciertos sectores de la economía, las aerolíneas que vienen a la mente” podrían necesitar asistencia. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo el miércoles que las aerolíneas, incluida American, estarían “en la parte superior de la lista” para el alivio de préstamos federales.
    Mientras el gobierno considera lo que nosotros, el público, deberíamos hacer por las aerolíneas, deberíamos preguntarnos, ¿qué han hecho por nosotros?
    La economía de los Estados Unidos necesita una industria aérea para funcionar. En ese sentido, la industria no es una industria “normal”, sino más bien lo que antes se llamaba un operador común o un servicio público: una infraestructura crítica en la que se basa el resto de la economía. Las principales aerolíneas saben que, a diferencia de un restaurante local, nunca se les permitirá, colectivamente, fallar por completo. En la práctica, el público ha subsidiado a la industria al proporcionar un seguro de facto contra tiempos difíciles en forma de rescates o aprobaciones de fusiones. Y ahora aquí vamos de nuevo.
    No podemos permitir que American y otras aerolíneas utilicen asistencia federal, ya sea etiquetada como rescate financiero o no, para capear la crisis del coronavirus y luego regresar a los negocios como de costumbre. Antes de proporcionar alivio de préstamos, exenciones de impuestos o transferencias de efectivo, debemos exigir que las aerolíneas cambien la forma en que tratan a sus clientes y empleados y que hagan cambios básicos en la estructura de propiedad de la industria.

    Comenzando con los pasajeros, las tarifas de cambio deben estar limitadas a $ 50 y las tarifas de equipaje vinculadas a alguna relación de costos. Las tarifas de cambio no solo irritan; También son un lastre para la economía en general, lo que hace que el sistema de transporte sea menos flexible y desalienta lo que de otro modo serían cambios eficientes en los planes de viaje. También deberíamos poner fin a la búsqueda de las aerolíneas de asientos cada vez más pequeños, que no solo son incómodos e incluso físicamente dañinos, sino que también fomentan la ira en el vuelo y hacen que el trabajo de los asistentes de vuelo sea casi insoportable. Finalmente, hemos permitido demasiada propiedad común, permitiendo a los grandes accionistas tomar una participación en cada una de las principales aerolíneas, creando incentivos para coludir en lugar de competir.

    Las aerolíneas argumentarán que su estructura de propiedad, asientos reducidos, tarifas altas y otras formas de sufrimiento de los clientes son necesarias para mantener los precios más bajos. Pero después de las fusiones de la última década, nadie debería tomarse en serio ese argumento. Como cualquier economista le dirá, en un mercado con competencia reducida y propiedad común, existe una presión limitada para reducir los precios. En cambio, como hemos visto, las principales aerolíneas cobran lo que pueden salirse con la suya y gastan las ganancias en recompras de acciones y otras empresas de autoservicio.

    La pregunta de qué debería exigir el público de un rescate de una aerolínea plantea preguntas que trascienden el negocio de volar. Las próximas semanas dejarán atrás a muchas víctimas económicas, incluidos casi todos los proveedores de servicios en persona. Muchos pequeños minoristas, restaurantes y otras empresas, como empresas de catering o instructores de acondicionamiento físico, enfrentan perspectivas sombrías. Sin embargo, son los grandes actores de la economía, como los bancos y las aerolíneas, los mejores para pedir (y obtener) asistencia del gobierno.

    Durante la última crisis económica, en gran medida dejamos que las personas sufran mientras ayudamos a los grandes, dejando atrás resentimientos profundos que aún se agravan. Esta vez deberíamos comenzar desde abajo en lugar de desde arriba.

    Tim Wu (@superwuster) es profesor de derecho en Columbia, escritor de opinión colaborador y autor, más recientemente, de “La maldición de la grandeza: antimonopolio en la nueva era dorada”.

    The Times se compromete a publicar una diversidad de cartas al editor. Nos gustaría saber qué piensa sobre este o cualquiera de nuestros artículos. Aquí hay algunos consejos. Y aquí está nuestro correo electrónico: letters@nytimes.com.

    Siga la sección de opinión del New York Times en Facebook, Twitter (@NYTopinion) e Instagram.

    Me gusta

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