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El Airbus A310 se despide de los cielos: Ya no volará en occidente

La aerolínea canadiense Air Transat, única operadora en occidente de aviones Airbus A310-300, con seis unidades, los retirará de flota en breve, por lo que ya no se podrá viajar en ese tipo de aeronave en esta parte del mundo.

Air Transat, enfocada en el segmento turístico de vuelos chárters, encomendó 15 Airbus A321LR de ultra largo alcance, la variante de mayor performance de la familia A320neo, de los cuales ya recibió el primero. A medida que arriben los demás, serán discontinuados los A310-300.

Airbus A321LR, con los que están siendo reemplazados los A310-300.

El A310 de fuselaje ancho fue introducido en 1978 por una entonces incipiente Airbus, con unos pocos años fabricando aviones. Se trató del sucesor, aunque más pequeño, del primer aparato comercial producido por el consorcio europeo, el A300. Salieron de línea unas 255 unidades hasta 2007, año en que la cadena cerró. En su momento, el A310, que en sus versiones -200 y -300 (impulsado por dos motores Pratt & Whitney PW4156A), podía transportar aproximadamente a 250 pasajeros según configuración por alrededor de 8.000 kilómetros, fue la apuesta de Airbus para plantar cara al exitoso Boeing 767.

Solo quedan algunos A310-300 en servicio comercial en aerolíneas iraníes (Mahan Air, con siete equipos, por ejemplo) y yemeníes. Asimismo, hay algunos en uso por parte de clientes privados y gobiernos, como el caso de los dos del Reino de España.

Entre 1995 y 1996, LAPSA, cuando formaba parte del Consorcio Cielos de América junto con la ecuatoriana SAETA, tenía en flota aeronaves Airbus A310-300 de 224 asientos solo de clase económica, con los que cubría la ruta Asunción-Miami-Asunción sin escalas.

Aerolíneas Argentinas deja de volar a Barcelona

Por Edgardo Giménez vía medio aliado Aviacionline

Pero esta tarde la compañía emitió un comunicado de prensa en el cual confirma de manera oficial que a partir del 1 de febrero de 2018 dejará de operar entre Buenos Aires y Barcelona, ruta que es servida con 3 vuelos semanales en aeronaves Airbus A340-300.

La compañía justifica esta decisión en “razones comerciales ligadas a la estrategia de rentabilidad y optimización de recursos, en el camino que la línea de bandera viene llevando a cabo para lograr la sustentabilidad y mejorar la competitividad”.

“En un contexto de crecimiento, tenemos que seguir trabajando con mucho más foco en ser competitivos y bajar costos. Venimos siguiendo el desempeño de todas las rutas de manera minuciosa y ésta es la ruta internacional con resultados más débiles, al no contar con una frecuencia diaria. Adicionalmente, los quites de colaboración agravaron la situación y contribuyeron a la decisión. Según el cronograma de vencimiento de los aviones que quedan fuera de servicio (N. de la R.: en referencia a los A340-300 que se están retirando), decidimos cancelar la ruta a Barcelona y destinar los recursos existentes a garantizar la operación durante 2018 a las demás rutas internacionales  en las cuales somos competitivos”, dijo al respecto Mario Dell’Acqua, presidente de Aerolíneas Argentinas.

A una ruta ya operada con debilidad (por no poseer la aeronave más adecuada para operarla con rentabilidad) se le sumó en junio la competencia de LEVEL, la low cost de IAG, que acaparó el mercado y llevó a que Barcelona pase a ser uno de los 20 destinos internacionales más volados desde Buenos Aires, contando con la ventaja de poder ofrecer una amplia red de conexiones tanto a través de Iberia como de Vueling, ambas parte del mismo grupo aéreo.

Aerolíneas Argentinas mantendrá sus siete vuelos semanales a Madrid, que permiten conexiones hacia Barcelona a través de socios de Skyteam.

La compañía destacó que aquellos pasajeros que cuenten con tickets serán sometidos  a una “política comercial flexible”.

A 23 años de la tragedia del A310 de Aeroflot en Siberia

El reactor estaba en ruta desde el Aeropuerto Internacional Sheremetyevo (SVO) de Moscú al antiguo aeropuerto internacional Kai Tak de Hong Kong. La mayoría de los pasajeros eran ejecutivos de Hong Kong y Taiwán que se encontraban en Rusia en busca de oportunidades económicas.

El piloto al mando, Yaroslav Kudrinsky (en ruso, Ярослав Кудринский), había llevado a sus dos hijos a su primer vuelo internacional y los había metido en la cabina de mando, mientras estaban en ruta. Aeroflot permitía a las familias de los pilotos viajar con una tarifa reducida una vez al año.

Según revelaron las grabadoras de datos del avión siniestrado, con el piloto automático activado, Kudrinsky, contraviniendo la normativa, les ofreció sentarse en los controles. Primero su hija Yana se sentó en el asiento delantero izquierdo del piloto. Kudrinsky ajustó la dirección del piloto automático para darle la impresión de que estaba haciendo virar el avión, pero sin que llegase a tener verdaderamente el control. A continuación, su hijo Eldar Kudrinsky (en ruso, Эльдар Кудринский) se ubicó en el asiento del piloto. Al contrario que su hermana, Eldar aplicó la fuerza suficiente a la columna de control como para contradecir al piloto automático durante treinta segundos, ya que sin saberlo, lo había desconectado en su sección de alerones. El avión comenzó a virar incrementando cada vez más el giro hasta llegar a ponerse en vertical mientras que los pilotos eran incapaces de retomar el control. Al contrario que los aviones soviéticos con los que la tripulación sí estaba familiarizada, no se activó ninguna alarma audible cuando se produjo la desconexión parcial del piloto automático y, por esta razón, permanecieron en el desconocimiento de qué estaba sucediendo.

Pronto el avión sobrepasó los 45º de ángulo (superando el máximo para el diseño). Esto incrementó la Fuerza G sobre pilotos y tripulantes, imposibilitando a la tripulación retomar el control. Después de llegar a un ángulo de noventa grados, las funciones restantes del piloto automático intentaron corregir la altitud del avión poniendo al avión en ascenso prácticamente vertical, cerca del punto de pérdida del avión. El copiloto y Eldar se las ingeniaron para poner nuevamente el morro del avión hacia abajo, lo que redujo la fuerza G sobre los pilotos y posibilitando al capitán tomar los controles. Aunque tanto él como su copiloto retomaron el control, su altitud para entonces era demasiado baja como para recuperarse, y el avión impactó con el terreno a alta velocidad, matando a todos los que viajaban a bordo. Los restos fueron encontrados en una ladera remota a unos 25 kilómetros de Mezhduréchensk, en el suroeste de Siberia.

Pese a los esfuerzos de ambos pilotos para evitar el accidente, más tarde se concluyó que solamente tenían que haber soltado los mandos y el avión se hubiese encargado de efectuar las acciones necesarias para prevenir su entrada en pérdida, y por tanto salvar el avión.

La sentencia final concluyó que las causas del accidente fueron: menor de edad al mando de los controles , error de piloto, desorientación espacial, y desconexión del piloto automático en los alerones.

A consecuencia de la investigación del accidente, se recomendaron un buen número de cambios de diseño en el sistema de piloto automático del A310, aeronave de las que ya quedan relativamente pocas unidades en servicio comercial de pasajeros en el mundo.