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Halloween aeronáutico: dos historias para “volar” de miedo

Aeropuertos, vuelos y aviones.

Es todo lo que uno imagina cuando piensa en la aeronáutica. Por ejemplo, cuando sos un pasajero, solo te presentás al aeropuerto, tomás tu vuelo, llegás a tu aeropuerto de destino y te marchás; o si trabajá en este rubro, llegás a tu lugar, cumplís con tu función y vas a casa, como toda empresa, como todo oficio. ¿Pero alguna vez imaginaste que esta vida vertiginosa puede esconder oscuros secretos y contener misterios que escapan de la comprensión humana? Hoy, en esta noche de brujas vamos a conocer algunas de las tantas historias paranormales que envuelven con un manto de enigmas al mundo aeronáutico.

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1- La niña del Aeropuerto

Los aeropuertos no tienen dueño, los aeropuertos no tienen nacionalidad, pero sí tienen un oficio; recibir, y despedir pasajeros y personas, quienes dentro de este edificio viven en un tránsito constante dentro de un territorio especifico. Pero, ¿qué pasa si el destino o el azar, o quizá solo la mala suerte rompiera esa cadena e impusiera su voluntad? La voluntad de que una persona quede allí, en el aeropuerto… para siempre.

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Poco se sabe de la niña del aeropuerto de la Ciudad de México. Algunos dicen que dejó el mundo de los vivos en un trágico accidente sucedido décadas atrás, donde a causa de una densa niebla, el avión no pudo aterrizar de forma correcta, estrellándose y matando a todos los que estaban en él. Hoy en día, tanto personal del aeropuerto como pasajeros, han confirmado el avistamiento de la niña, la cual merodea el aeropuerto, algunos dicen jugando con una pelota roja, otros mencionan que solo recorre sin rumbo y, más de uno declaró que hasta llegaron a hablar con ella. Incluso un pasajero juró que hasta le ató los cordones.

Mencionan que la niña podría tener alrededor de siete años y anda con un vestido muy chapado a la antigua. Como si no fuera de este tiempo (y hoy en día ya no será de ningún otro). Varios de los testigos coinciden en la hora del avistamiento. Se dice que se la puede ver alrededor de las 03:00am recorriendo el aeropuerto o la pista. Según los trabajadores del lugar, también suele estar en el cementerio de aviones en las adyacencias del recinto, donde se escucha que la niña corre y juega con la eternidad.

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Así que, cuando te toque ir al aeropuerto de Ciudad de México, sé observador; capaz seas digno de jugar con la niña o tal vez charlar con ella, sobre la eternidad.

2- La tripulación errante y la ruta maldita.

Ser piloto de aviación, el sueño de muchos y la realidad de pocos. ¿Qué niño no soñó alguna vez con vestir el uniforme de piloto y comandar aeronaves a todos los rincones del planeta? Los hombres que logran esa ansiada meta, luego de todo el sacrificio que les lleva, ostentan orgullosos sus charreteras en el hombro y como juramento de un galeno, se aferran a su profesión y vocación hasta la muerte… o tal vez, hasta mucho después de la misma.

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En diciembre del año 1972 el vuelo 401 de Eastern Airlines, que cubría la ruta entre Nueva York y Miami se estrellaba en los Everglades de Florida, matando a 96 personas, y según reportes, no todos los pasajeros fallecieron a causa del accidente en sí; algunos fallecieron ahogados y cuentan que otros, perecieron por ataques de los cocodrilos y caimanes que abundan en la zona. Entre los fallecidos incluimos al capitán Bob Loft, el segundo al mando Albert Stocckstill y Don Repo. El vuelo era operado por un Lockheed L1011 “Tristar”.

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Las causas del accidente fueron catalogadas como un fallo de la tripulación, quienes, tratando de solucionar un problema con el tren delantero de aterrizaje, olvidaron que el piloto automático estaba desconectado y la aeronave fue cayendo lentamente al terreno; ya cuando se dieron cuenta de ese terrible error, no se pudo hacer nada. Poco tiempo después, y una vez recuperada la aeronave siniestrada, algunas partes de ese avión fueron utilizadas como repuestos en otros aviones de la aerolínea. Hasta ese momento todo era normal, todo dentro del procedimiento. Nadie, nunca habría imaginado lo que estaba por suceder.

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Transcurrió un tiempo desde ese trágico accidente, cuando eventos extraños comenzaron a surgir en la ruta Miami – Nueva York que operaba Eastern, cosas que uno no podría entender salvo que estuviese ahí y lo viviera en carne propia. Como el caso de una pasajera, que describió a una persona uniformada como piloto, el cual tenía un aspecto pálido, parecía aturdido y hasta en un estado catatónico, sentado en uno de los asientos. La pasajera estaba tan preocupada por su apariencia, que llamó a una azafata para que pueda ver la situación. Cuando la misma llegó, miró al hombre, y este desapareció ante sus propios ojos y los de varios otros pasajeros. La pasajera estaba asustada y muy angustiada, por lo que varios de los tripulantes de cabina tuvieron que contenerla por la fuerza. Tomó un tiempo, pero la pasajera finalmente se calmó. Entonces, procedieron a mostrarle fotos de varios miembros del personal de vuelo y eligió a Don Repo.

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Eastern, prohibió a sus funcionarios que hablen de estos temas entre ellos o con los pasajeros, pero los “encuentros” eran cada vez más comunes. En una ocasión, una azafata aseguró ver a Don Repo, trabajar en el galley de una de las aeronaves, tratando de reparar un horno, el cual ni siquiera hacía falta reparar. Otro caso fue el de un piloto en otro vuelo; el mismo estaba seriamente preocupado con el avión, cuando oyó golpes debajo del cockpit. Presentía que algo estaba mal con el avión o uno de sus sistemas, entonces, el piloto abrió la puerta de trampa del compartimento. Al abrir dicha escotilla se encontró cara a cara con Don Repo. La sorpresa se convirtió en horror cuando Repo desapareció ante los ojos del piloto. Luego de un rato, el piloto decidió investigar más y encontró un problema en el mismo lugar donde vio a Repo, que pudo haber causado un grave accidente si se hubiera pasado desapercibido.

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Los avistamientos continuaron. Faye Merryweather, otro asistente de vuelo, fue testigo de cómo un rostro se materializó en otro horno del galley de otra aeronave, en este caso un Tri-Star 318. Tras llamar a un par de superiores, sus acompañantes reconocieron el rostro de Don Repo, que en una voz tenue les advirtió “cuidado con el fuego en esta aeronave”. El susto luego llevó a una revisión mecánica profunda que reveló serios inconvenientes con el motor y llevó a que el vuelo se cancelara. Al parecer, Don Repo y la tripulación aún debían cumplir una misión más en la tierra, y la debían cumplir aún después de su último aliento.

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El accidente del vuelo 401 de Eastern, dejó una marca imborrable para muchos, la tragedia que en su momento cautivó a una nación entera ha dejado un saldo de víctimas y, al parecer, un saldo de responsabilidad, ya que la tripulación debía saldar aún algunas cuentas con el destino.


Llega a mi mente un conocido refrán que dice: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida”, o luego de tu muerte, en el caso de la tripulación del vuelo 401.


Gracias por acompañarnos en esta primera entrega de “Volando de miedo”. Esperamos que la hayas pasado bien y que esta noche puedas dormir tranquilo,  nos  volveremos a encontrar el haloween que viene, o al menos; eso espero ¡MBUAJAJAJAJA!

Las crónicas del Antonov An-124 y los cinco spotters

En la vida siempre hay algo que nos apasiona más que otra cosa; algunos aman el deporte, a otros les apasiona el arte. A Rubén le encanta acostarse a ver tres temporadas seguidas de sus series en una noche y a Lorena le gusta salir por ahí y pasar un buen rato con sus amigos.

Sobre gustos no hay nada escrito, y mas aún cuando se trata del spotting. Ph: Ilustrativa.

A nosotros, los cinco personajes de esta historia, también nos gusta hacer todas esas cosas, pero como dije un poco más arriba, hay algo que a nosotros nos gusta mucho más, la fotografía y los aviones. La vida del plane spotter siempre está ligada a las corridas, a la poca planificación, y por que no decirlo, algo de frustración, pero por sobre todo, mucha adrenalina. Pero, ¿por qué me tendría que dar adrenalina tomar fotos a un simple avión? Para responder a esa pregunta simplemente hay que observar no solo la fotografía, sino todo el contexto que la envuelve.

Un par de semanas atrás, publicamos esta nota sobre la llegada de nada más y nada menos que el segundo avión de carga más grande del mundo, el Antonov An-124-100-150 y su debut en operaciones en el Aeropuerto Internacional Guaraní que sirve a Ciudad del Este. En esta ocasión, te contaré los por menores y como vivimos esa aventura nosotros, los cinco spotters, a más de 350 km de nuestros hogares.

Transcurría la tarde del viernes 20 de septiembre, me encontraba en mi casa disfrutando de mi día libre ya que era mi cumpleaños (perdón, tenía que mencionarlo), cuando en uno de los tantos grupos de WhatsApp, salta el rumor de que un Antonov An-124 estaba en la ciudad de Neuquén, Argentina, y que vendría a Paraguay, específicamente al aeropuerto Guaraní del este de nuestro país. Hasta ese momento, solo era eso, un rumor, que hasta lo tomé con un poco de burla, ósea, ¿un Antonov a Paraguay? No había chance. Tomé esa noticia hasta de forma irrisoria, pero dos horas después todo cambió. En nuestro grupo de spotters, nuestro jefe de edición confirmó la noticia, el An-124 vendría al aeropuerto Guaraní el sábado 21, ósea al día siguiente.

¡Boom! Explotó la bomba, literalmente, la desesperación comenzó a correr por mi cuerpo, el Antonov venía a Paraguay, pero a un aeropuerto ubicado exactamente a 303 km de mi casa. ¿Cómo hacer? ¿Cómo voy a ir? ¿Voy a ir?, eran algunas de las demasiadas preguntas que rondaban en mi cabeza. Sin bacilar, ni dudar un segundo, le mando un WhatsApp a mi amigo y compañero de spotting del grupo ASU Spotters, Juan Pablo Medina (Juampy), contándole lo que estaba pasando y que algo debíamos hacer, debíamos estar ahí. Y comenzamos a cranear la forma de hacerlo. – ¿Tu auto está para viajar? – No está en el taller, ¿El tuyo? -No, está con problemas, vamos en bus.

De una u otra manera, el viaje se estaba gestando.

De Lima a Neuquén, esa fue la ruta inicial de la aeronave; de allí debía venir a Paraguay.

Los chats estaban saturados, mensajes iban y venían, la información era escasa pero las ganas abundantes. Me comunico con Héctor González, miembro del grupo de Spotters amigo llamado “Todo Aviones”, quien estaba con la misma incertidumbre que Juampy y yo. En ese momento solo una frase reinaba en todos los chats. “No sé cómo, pero yo voy a ir”. Héctor me confirma que otro miembro de su grupo se prendió al viaje, ya éramos cuatro. Al final, “Juampy” logró una solución “angelical” (la cual, personalmente no me dejó para nada tranquilo) para su vehículo y estábamos para viajar, el cielo se nos estaba despejando, los cuatro spotters saldríamos a las 4:00 rumbo a SGES. A los 90 del segundo tiempo aparece el quinto Spotter, miembro de ASU Spotters, Naoto Goto, me dice querer ir, pero no tenía con quien, y coordinando los detalles se suma al grupo e iríamos con él en su vehículo, formando así el quinteto que iría a cazar fotográficamente a la bestia ucraniana. El viaje se confirmó finalmente para las 5:00. Las cámaras estaban listas, y la ansiedad, a flor de piel.

Los chats estaban saturados, la información era escasa, pero las ganas abundaban. Ph: Ilustrativa

Llegó el día 0, exactamente a las 5:00, tres de los cinco spotters llegábamos a la casa del cuarto, el último se nos uniría por el camino. 6:00 de la mañana, la ruta ya era nuestra. Transcurría el viaje, anécdotas y pláticas varias, temas como fotografía, industria aeronáutica, memes, curiosidades de nuestros viajes y vivencias como spotters nos hacían compañía, debíamos llegar a medio día, ya teníamos todo planeado en teoría, nada podría salir mal. En teoría…

El Antonov An-124 debía llegar aproximadamente a las 13:00 hora local. Una alarma sonó cuando estábamos a medio camino. Se cambió la hora, el avión al final llegaría a las 15:00 horas. La incertidumbre se apodera de la cabina del automóvil, ¿y si vamos y el avión no llega? ¿o si a última hora decide ir a otro aeropuerto?, después de todo en la aeronáutica y con los aviones de carga, nunca está dicha la última palabra. Pero abandonar no era opción, había que seguir.

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Llegamos justo según lo planeado, en el aeropuerto fuimos recibidos por nuestros amigos de la zona con quienes compartimos charlas y más risas. Faltando poco más de una hora para el medio día estábamos ansiosos, pero en FlightRadar24 no había rastros del monstruo ucraniano. Entre charlas y el infaltable tereré, se hizo el medio día, las acreditaciones para ingresar a pista estaban hechas, era cuestión de verlo llegar. Entre medio, un vistazo rápido al FlightRadar24, el An-124 prendió ADS-B. La alegría y la emoción volvieron con la misma fuerza que cuando nos enteramos por primera vez que vendría. Pero, a diferencia de la primera vez, nosotros ya estábamos ahí, y ya estábamos listos.

Se aproximaba la hora, eran las 14:15 cuando volvíamos al aeropuerto luego de compartir un almuerzo juntos, las bromas y las carcajadas ya eran nuestras compañeras, y, al igual que nosotros disfrutaron a pleno esta experiencia. Una vez llegados al aeropuerto, el ingreso a plataforma fue inmediato, los chalecos reflectivos, indispensables para operaciones en plataforma, además de los gorros para el sol agobiante que abrazaba con fuerza la rampa del aeropuerto Guaraní, acompañaban nuestras cámaras, las que serían el nexo entre el avión y nosotros. ¡La ansiedad a flor de piel! De repente al noreste de la cabecera se veía una silueta virando. ¡Es él! ¡Es El avión! Gritaba un niño en la terraza, que junto con una cantidad increíble de curiosos daban un color inusual a la principal terminal aérea del este.

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En ese mismo momento ya no éramos cinco, cada uno fue por su lado, cual artista buscando su inspiración, buscando su punto de enfoque, para lograr la toma que cada uno buscaba. El ucraniano ya estaba en final corta, la emoción en su pico máximo. El avión ya estaba ahí, a metros del asfalto de la pista, y cual amigo traicionero comencé a sentir puñaladas de ideas inseguras que pasaban por la cabeza. Cosas como, “¿me ubiqué bien?” “¿voy a llegar?” “Mi teleobjetivo es muy corto”, pero ya no había vuelta atrás. El avión toca tierra, es hora de empezar.

Cinco spotters llegaron juntos desde Asunción, cruzaron todo su país, de oeste a este, pero en ese momento estaban todos dispersos por la plataforma del aeropuerto Guaraní, el objetivo estaba en frente, nada más y nada menos que el Antonov An-124, de repente, ráfagas de disparos saturaron nuestras cámaras, el ojo estaba más agudo que nunca, los reflejos afinados como daga, no podíamos fallar. Este avión no es muy común para verlo periódicamente, así que cada toma podría ser la única. La concentración era la soberana y dueña de nuestros cuerpos.

Finalmente, la gigantesca aeronave aterrizó y ya estaba en plataforma, les prometo que al verlo frente a mí, me sentí el ser más inferior del mundo. Todo ante colosal maquina, la incredulidad se amigó con la emoción. Miré a Naoto y le dije “Valió la pena”. El avión va entrando en sueño, esos motores furiosos y ruidosos iban apagándose lentamente, en ese interín, se abre la escotilla principal, la tripulación comienza a descender. El final de nuestra aventura comienza a surgir.

Como todo buen disco musical, siempre hay un bonus track, y esta historia tiene un último capítulo. Ya comenzábamos a despedirnos del ucraniano, nos esperaban otros 350 km de vuelta a casa, pero algo… algo nos decía que aguardáramos. Lo mejor estaba por venir. Lo recuerdo perfectamente, fue muy rápido, una mirada, un pedido y un Ok, la seña que cambió todo el juego. – ¡Vamos! fue la palabra que retumbó nuestros oídos, incrédulos iniciamos los primeros pasos hacia el avión, la escalera nos aguardaba, si… ¡Si! Vamos a subir, luego de esa rápida subida estábamos ahí, estábamos dentro del Antonov An-124.

Una obra de ingeniería sin precedentes, me sentí un niño en Disneyland, mi asombro le daba una enorme batalla a mi felicidad. Me tomó unos minutos encontrar mi equilibrio y empezar a disfrutar de mi entorno. Luego de recorrer a fondo la aeronave ya debíamos descender, ahora sí, la experiencia comenzaba a terminar, y el viaje de vuelta se hacia nuestro único objetivo.

Cinco y media de la tarde, cansados, molidos, pero súper felices, subimos al auto, iniciaba así el retorno. A medida que la noche se hacía nuestra compañera de viaje, por momentos el sueño se quería apoderar de nosotros, pero las risas a carcajadas por los “bloopers” del día se enfrentaron a las ganas de dormir y nos ayudaron a vencerlo, solo por querer seguir riendo como lo hacíamos.

La noche nos agarró en plena ruta, nuestra experiencia iba llegando a su fin. Ph: Ilustrativa

Faltaban dos horas para la media noche, los cinco spotters lograron su objetivo, más de 600 km en un día. Recodando que hace más de 18 horas atrás, partíamos del mismo lugar, con expectativa e incertidumbre a tope. Y volvimos con cansancio y sueño, pero un sueño cumplido. Con la cámara satisfecha por las tomas que degustó y la memoria llena, de los recuerdos que nos trajimos.

Y vos, ¿qué haces por lo que te apasiona?

Hasta la próxima aventura.

Así operan los vuelos de Copa Airlines en Asunción

Invitados cordialmente por Alejandro Waysburt, colaborador de Aeropuerto de Copa Airlines en Asunción, Aeronáutica Paraguay tuvo acceso de manera exclusiva a la operativa de los vuelos CM 207 Panamá – Asunción, y CM 206 Asunción – Panamá, del pasado viernes 29 y sábado 30 de mayo de 2015.

Fuimos acreditados por personal de seguridad del aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, y portando credenciales y chalecos reflectivos accedimos a plataforma, específicamente a la puerta 4, en la cual el Boeing 737-800 con matrícula HP 1523, recibido por la aerolínea el 5 de noviembre de 2013, fue el encargado de cubrir la ruta desde el aeropuerto internacional de Tocumen, en ciudad de Panamá, hasta la principal estación aérea del nuestro país.

La aeronave arribó puntualmente a las 22:32 horas; según lo previsto, tras un vuelo de 5 horas y 40 minutos de duración. 151 asientos de los 160 con los que cuentan los Boeing 737-800 estaban ocupados, lo cual evidencia el suceso de la ruta. Las variantes de la serie 800 de los Boeing 737 de Copa Airlines cuentan con 16 asientos en clase ejecutiva y 144 en clase económica.

La tripulación que operó el vuelo CM 207 fue transportada hasta el Hotel Crowne Plaza de Asunción, en espera de su retorno a Panamá al día siguiente. Todas las tripulaciones de Copa Airlines que sirven en Paraguay pernoctan en nuestra ciudad capital.

Una vez en puerta 4, se inicia el desembarque de los pasajeros. Posteriormente, un equipo de limpieza es responsable del aseo y puesta a punto de la aeronave para su vuelo de retorno. El reabastecimiento de combustible es realizado según protocolos internacionales por la empresa Petrobrás.

Copa Airlines contrata los servicios de mantenimiento de GOL Linhas Aéreas en Paraguay, considerando que ambas utilizan el mismo tipo de avión. Los mecánicos de la aerolínea brasileña asisten a las naves de la panameña en suelo paraguayo. Un personal de la empresa multinacional Prosegur custodia el acceso en la puerta del 737, asegurándose que ninguna persona sin autorización acceda a ella.

Mientras todo lo expuesto más arriba sucede de manera programada, en los mostradores de la aerolínea el movimiento es intenso. Son 4 los agentes de check in asignados a registrar a los casi 150 pasajeros que viajarán en el vuelo CM 206 con destino a la ciudad de Panamá y conexiones en la madrugada del sábado 30 de mayo.

Estadísticamente hablando, Cancún es el destino más demandado por los paraguayos, aproximadamente 60 pasajeros diarios son movilizados solamente en dicha ruta, tanto de ida como de vuelta. Así mismo, Punta Cana y San Andrés son ciudades muy solicitadas desde Paraguay, evidenciando el carácter eminentemente turístico de las operaciones de Copa Airlines en el país. Existe además un componente importante de pasajeros provenientes del norte argentino, quienes debido a la proximidad escogen a Asunción como puerto de embarque.

Accedimos a la sala en la que son clasificados los equipajes a ser cargados al Boeing 737-800, y luego de los controles de rayos X realizados por personal de la Dinac, cada maleta es ordenada de manera manual y subida al avión de acuerdo al horario de salida del siguiente vuelo en conexión desde Panamá. El vuelo CM 206 parte desde Asunción todos los días a la 1:09 horas, aterriza en Panamá a las 6:18 horas, y en el mismo banco de vuelos matutino llegan a la capital panameña vuelos procedentes de ciudades del sur del continente, como Montevideo, Buenos Aires, Santiago, Sao Paulo, Río de Janeiro, Santa Cruz, Lima, etc. Los vuelos hacia el norte del continente americano, como por ejemplo, Miami, Orlando, México, La Habana, Chicago, Toronto, etc; comienzan a partir una hora después, facilitando de esta manera las conexiones inmediatas.

Esto significa que, si por ejemplo, el vuelo a Las Vegas parte primero desde Panamá, y hay pasajeros desde Paraguay a esa ciudad, sus equipajes serán embarcados últimos en las bodegas del avión, y en el mismo orden se acomodarían las maletas de los pasajeros con destinos finales a ciudades como San José, Los Ángeles, Tampa, Saint Maarten, etc; y así sucesivamente según existan pasajeros, y según los horarios en los que esos vuelos vayan partiendo desde Tocumen. Este sistema es esencial para el funcionamiento óptimo del hub de las Américas, por cuyas instalaciones pasan diariamente miles de pasajeros, y es esa eficiencia operacional parte de la fórmula que convirtió a Copa Airlines en una compañía exitosa.

A las 00:30 horas, se inició el embarque de los pasajeros, primeramente aquellas personas con necesidades especiales, luego pasajeros de business class, y a continuación los pasajeros de clase turista por grupos asignados dentro de la aeronave.

La tripulación llegada al país en el vuelo del día anterior será la que llevará a la aeronave hasta Panamá. Luego de las revisiones de rutina de parte del comandante y primer oficial, y con todos los pasajeros a bordo, se enciende el beacon light, señal que indica que la aeronave se encuentra lista para la partida. Son retirados los conos, la manga es separada del avión, la puerta es cerrada, y con el visto bueno de la torre de control y el responsable de despachar la aeronave, la misma es empujada desde la puerta 4 a la 1:06 horas, mientras los potentes motores del Boeing 737-800 comienzan a emitir su característico sonido. En Copa Airlines, los vuelos son considerados como “Partidos” una vez que los frenos de la aeronave sean desactivados.

Puntualmente a la 1:09 horas, la aeronave inicia rodaje hacia la cabecera 02 del Silvio Pettirossi. La carrera de despegue se produce inmediatamente, y a la 1:16 horas el vuelo CM 206 con 148 pasajeros a bordo está en aire rumbo a la ciudad de Panamá, donde arribará al amanecer.

Según la clase de servicio, los pasajeros son agasajados con diferentes tipos de menúes y bebidas. A bordo existe un sistema de entretenimiento, y en las aeronaves más nuevas, las pantallas individuales del sistema multimedia se encuentran disponibles en cada asiento.

A 3 años y medio de existencia de la ruta Panamá – Asunción – Panamá, Copa Airlines presenta uno de los niveles ocupacionales más elevados de entre todas las aerolíneas operando en Paraguay, rozando el 90%. Las expectativas fueron alcanzadas y superadas en el país, y los vuelos se programan hoy de acuerdo a la estacionalidad. En temporada baja, Copa Airlines opera 10 frecuencias semanales entre nuestro país y Panamá, en temporada media lo hace 11 veces por semana, y en alta, a su vez, lo hace 12 veces por semana, ofreciendo desde Paraguay una conectividad sin precedentes.

Sobre Copa Airlines

Copa Airlines es la aerolínea de bandera de Panamá. Fundada en 1947, es hoy una de las más importantes y reconocidas líneas aéreas del continente. En 1992 supo aprovechar la posición geográfica privilegiada de Panamá para desarrollar el hub de las Américas en la capital del mencionado país. Un país con poco más de 3 millones de habitantes es poseedora de una compañía que atiende una enorme red de 74 destinos en 30 países, y una flota de casi 100 aeronaves Boeing 737 de última generación.

La desaparecida Continental Airlines fue su aliada estratégica desde 1998 hasta hace unos años, y de ella heredó sus procedimientos y gran parte de su knowhow, convirtiéndola en una línea aérea de clase mundial. En 2005 adquirió la entonces AeroRepública en Colombia, hoy Copa Airlines Colombia, con sede en Bogotá. Desde 2012 es miembro de la red mundial de aerolíneas Star Alliance, junto con su par Avianca.

La capital paraguaya es conectada por Copa Airlines desde el 15 de diciembre de 2011, inicialmente con 4 vuelos semanales con aviones Boeing 737-700. Hoy, opera 10 frecuencias semanales con aeronaves Boeing 737-800.

Durante la cumbre de las Américas realizada en Panamá, y en presencia de los presidentes de Panamá y Estados Unidos, anunció un gigante y multimillonario pedido de 61 aeronaves Boeing 737 MAX, para renovar parte de su flota actual. Estos aviones permitirán a Copa Airlines llegar a ciudades más lejanas desde Centroamérica, y la harán reforzar su posición de líder en conectividad en el continente americano.

ConnectMiles, el nuevo programa de lealtad de Copa Airlines será lanzado en julio próximo. Los miembros podrán acumular puntos en base a la distancia volada, al tiempo que tendrán la oportunidad de acumular millas adicionales dependiendo de la tarifa comprada y status dentro del sistema. Gracias a la red de rutas propia de Copa Airlines y de las demás aerolíneas integrantes de Star Alliance, los usuarios tienen a disposición más de 1300 destinos en 193 países.

Copa Airlines es una de las líneas aéreas preferidas por los paraguayos, por su regularidad, servicios correctos, puntualidad, una red de rutas sin igual, un aeropuerto eficiente en la capital panameña, y una innumerable cantidad de destinos en conexiones inmediatas, más que cualquier otra aerolínea latinoamericana.

A continuación las fotos:

Agradecimientos

– Alejandro Waysburt: Copa Airlines
– Personal de Seguridad: Dinac

Fotografías

– Naoto Goto: Aeronáutica Paraguay
– Alberto González: Aeronáutica Paraguay