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Se cumplen seis décadas de la caída del “Lucero del alba” en Asunción

Transcurría la jornada del 27 de agosto del año 1959, cuando la tranquilidad se vio interrumpida por un estruendo. Un avión yacía sobre un terreno en el cual no debía estar. La aeronave era un de Havilland Canada Comet IV, propiedad de Aerolíneas Argentinas, el cual estaba realizando un vuelo desde Buenos Aires hasta Nueva York, con varias escalas incluida Asunción, pero luego no cumpliría el resto del vuelo, pues, se había accidentado, en las cercanías de nuestra capital.

La aeronave, con matrícula LV-AHP, y bautizado como “Lucero del Alba” tenía poco tiempo de haber sido entregado pues su año de fabricación data del mismo año, 1959. La aeronave contaba con 4 motores Rolls Royce Avon 524. Este avión había caído en un terreno a aproximadamente 8 kilómetros de la cabecera 20 del antiguo aeropuerto Silvio Petirossi (hoy Grupo Aerotáctico de la Fuerza Aérea Paraguaya). El mismo transportaba 50 personas: 44 pasajeros y 6 tripulantes, dos de los cuales perecerían en el siniestro: el capitán, y una pasajera ya longeva, quien no soportó el shock que le produjo el accidente.

Ni Aerolíneas Argentinas, ni los entes locales que se encargaron de la investigación del caso emitieron un informe oficial sobre el accidente. Lo que si se publicó es que la causa del siniestro fue el mal procedimiento de aproximación, por parte de los pilotos, los cuales estaban realizando la aproximación por debajo de la altitud mínima de descenso (MDA). La aeronave quedó allí ya que, según informes, está ya estaba totalmente inoperativa, ya que las alas y el morro estaban destruidos.

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La hazaña se llevó a cabo con un de Havilland DH106 Comet IV.

La expectativa era cada vez más grande, a medida que se acercaba la hora del despegue, bajo el mando del capitán Thomas Butler, la aeronave comienza a moverse y carretea hacia la pista para emprender el vuelo. Eran exactamente las 07:01 (GMT-4) cuando el Comet IV despegó de Nueva York rumbo a Londres. El vuelo contaba con invitados especiales como Basil Smallpiece y Aubrey Burke, ejecutivos de la aerolínea y de De Havilland respectivamente. Ya en el aire, la aeronave alcanzó la velocidad crucero de 909 km/h, batiendo todos los récords y por ende marcando un hecho hasta ese entonces extraordinario para la época.

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Mientras tanto, al otro lado del “gran charco” específicamente en el aeropuerto de London-Heathrow, se prepara para despegar el segundo Comet IV de la aerolínea, con matricula G-APDC. La aeronave tiene como destino la “Gran Manzana”. Con treinta pasajeros a bordo, incluidos el presidente ejecutivo de la aerolínea Gerald Derlanger la aeronave despega del aeropuerto siendo exactamente las 08:45 hora local (GMT+1). A diferencia del vuelo que partió del otro lado, este realiza una escala técnica de reabastecimiento en Gander, ubicada al noroeste de la isla de Terranova, finalizando el viaje en 10 horas y 20 minutos.

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Transcurrido un tiempo de ambos vuelos, en medio del atlántico norte, los dos aviones se cruzan, ambas tripulaciones, intercambian mensajes de felicitaciones a través del sistema de radios. Cabe resaltar que los dos aparatos fueron entregados oficialmente a British Overseas en una ceremonia celebrada en Londres el 30 de septiembre de ese mismo año, ósea, solo cuatro días antes, y recibieron el certificado de aeronavegabilidad solo un día después, el primero de octubre.

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Sin embargo, el reinado del Comet IV no duraría mucho, pues, a causa de los numerosos incidentes y accidentes, esta aeronave llegó con mucho retraso al mercado, los problemas iban desde la presurización de la cabina, hasta la restricción en la capacidad de pasajeros y carga para cruzar el océano. Todos estos problemas los cuales tenían a De Havilland en alerta constante, fueron aprovechados por sus competidores, que pudieron desarrollar aeronaves más modernas y adaptadas al nuevo mercado que estaba emergiendo. Poco tiempo después el mundo vería nacer, por ejemplo, al Boeing 707-120 que entraría en operaciones un 25 de octubre volando de la mano de Pan American World Airways entre las ciudades de Nueva York y Paris.

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En la flota de BOAC, el Comet IV permaneció operativo casi una década, cuando fue sustituido por el Boeing 707-436 de mayor autonomía de vuelo y capacidad de pasajeros. El G-APDB fue vendida a Singapore Airlines y años más tarde, regresaría a Gran Bretaña, esta vez, de la mano de Dan Air Service, donde permaneció en operación hasta el 12 de noviembre del año 1973. A lo largo de sus dieciséis años de servicio, el G-APDB acumuló un total de 36.269 horas de vuelo en 15.733 ciclos, convirtiéndose así, en la aeronave que más tiempo voló y permaneció activa en toda la historia.

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Por su legado histórico para la aviación comercial, los directores de Dan Air decidieron no desmontarlo, y lo donaron para la East Anglian Aviation Society en Duxfort. Despegaría por última vez un 12 de febrero del año 1974, cuando inició su traslado al Imperial War Museum, donde está expuesto hasta hoy. Antes de aterrizar tuvo derecho a un low pass sobre el aeródromo de Hatfield, donde se ubicaba en ese entonces su línea de producción.

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