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Satélite de Boeing traerá banda ancha asequible a África, Europa y Medio Oriente

Un satélite digital 702 construido por Boeing llamado ‘Amos-17’ proporcionará acceso a internet asequible y otros servicios de comunicaciones a regiones desatendidas de África, Europa y Medio Oriente.

El satélite lanzado ayer desde Cabo Cañaveral, Florida, alrededor de 19:00 hora local, entrará en servicio en unos meses después de las pruebas en órbita y pasará a su posición final sobre el continente africano.

Desarrollado sobre la plataforma satelital 702 de Boeing, el ‘Amos-17’ entregará servicios de televisión, internet y datos a un mercado potencial que comprende cientos de millones de personas en sus regiones de cobertura. En ‘Amos-17’ multibanda puede proporcionar un servicio continuo a clientes a largo plazo mientras mueve el ancho de banda para acomodar la demanda a corto plazo de un rendimiento de alta capacidad, por ejemplo, durante eventos especiales o desastres naturales.

“El ‘Amos-17’ está repleto de innovaciones para que pueda soportar muchas misiones desafiantes”, dijo Chris Johnson, presidente de Boeing Satellite Systems International, Inc. “Estamos orgullosos de apoyar a Spacecom en su uso de tecnología satelital para brindar servicios, promover la economía desarrollar y fomentar un mayor sentido de conexión con las personas de todo el mundo”.

David Pollack, CEO y presidente de Spacecom, dijo: “Trabajar con el equipo de Boeing es una experiencia notable. El compromiso compartido con el rendimiento de ‘Amos-17’ y el paquete de carga digital avanzada y el cumplimiento de nuestros objetivos de tiempo ajustados y recursos es una tremenda victoria para el equipo de Boeing. Esperamos completar con éxito nuestra misión conjunta cuando el ‘Amos’-17 comience a operar”.

Paraguay se presentará por primera vez en competencia de ingeniería experimental

Estudiantes de la carrera de Ingeniería Aeronáutica de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FPUNA), fabricaron el primer cohete paraguayo que participará la semana próxima en Sao Paulo, Brasil, en la competencia de ingeniería experimental Latin American Space Challenge (LASC), en un hecho inédito para el país.

El Ingeniero Félix Kanasawa, director de la carrera en la mencionada casa de estudios, dijo: “La competencia en sí es a nivel de ingeniería, para el diseño, construcción y recuperación de un cohete experimental”.

El cohete ‘Arasunu I’ a escala, fue desarrollado por 18 estudiantes desde su diseño mismo, elección de materiales como aluminio y fabricación propiamente, con 12 a 18 horas de trabajo por día durante cinco meses. El aparato mide 1 metro y 25 centímetros, pesa 4 kg, incluyendo las aletas, el motor, el paracaídas y todos los elementos electrónicos. Las estimaciones indican que el cohete podrá desplegarse a 740 km/h, lo que permitirá a la aeronave llegar al apogeo de 1 km de altura en aproximadamente 8 segundos. Cuenta además con dos paracaídas hechos de material impermeable, uno más pequeño que estabilizará el cohete y el más grande, que permitirá a la aeronave un aterrizaje lento.

El cohete llevará también un Cansat, que consiste en un aparato o sistema del tamaño de una lata de refresco cuya misión puede ser recoger datos, efectuar retornos controlados o cumplir algún perfil de misión predeterminado, que tendrá como objetivo recoger datos atmosféricos en el espacio: viento, temperatura, humedad, entre otros.

Combustible sólido, hecho a base de nitrato de potasio, azúcar y óxido ferroso, es el utilizado por el ‘Arasunu I’. Sin embargo, el primer elemento debe ser limpiado, para lo cual se procede a la cristalización utilizando agua y fuego. Una vez calentada el agua, se comienza a verter el nitrato de potasio, se presiona cuando llega a 60 grados centígrados –se utiliza el termómetro– y se continúa con el procedimiento, hasta llegar a los 110 grados centígrados. Luego se saca, se deja reposar y se vierte en otro recipiente, colando previamente el contenido. El siguiente paso es secar en un horno casero, fabricado por los propios estudiantes. Una vez listo el nitrato, se mezcla con azúcar y óxido ferroso, para ir probando la presión que ejerce en el fogonete. Esto es posible gracias a un manómetro.

Kanasawa valoró que el proyecto es bastante ambicioso, ya que es la fabricación de un cohete a escala, cumpliendo con todos los parámetros internacionales utilizados en la NASA, en Rusia y otros países que ya iniciaron la carrera aerospacial.

Para el desarrollo integral del proyecto se invirtieron unos G 7.000.000, suma desembolsada por los estudiantes y profesores, ante la falta de presupuesto del Consejo Nacional de Ciencias y Tecnología (Conacyt).

*Con información y fotos de La Nación

A medio siglo de la llegada del hombre a la Luna

Hace medio siglo y unos días, el 20 de julio de 1969, el hombre logró lo inimaginable, pisar por primera vez la Luna. Un evento trascendental para la historia de la humanidad.

Los antecedentes se remontan a mayo de 1961, unos 8 años antes, cuando el entonces presidente norteamericano John. F. Kennedy, anunciaba la intención de ese país de preparar una misión espacial hacia el satélite de la Tierra antes de 1970, y luego de que Alan Shepard lograra la hazaña de ser el primer astronauta estadounidense en viajar el espacio.

Y fue así que el 16 de julio de 1969, desde el Kennedy Space Center de Cape Canaveral, en Florida, bajo la misión ‘Apollo 11’, la NASA lanzaba, a las 9:32 la nave Saturno V, con 3.000 toneladas de peso, 111 metros de altura, un rugido ensordecedor y una humareda vista desde kilómetros de distancia; a bordo iban Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins. Unos 12 minutos después, la tripulación ya se encontraba en órbita lunar.

La travesía demoró unos cuatro días, y en ese lapso de tiempo, los acorazados Neil y Edwin, pasaron al módulo lunar ‘Eagle’, mientras que Michael quedó en el modulo ‘Columbia’.

Tras unas horas destinadas a igualar la presión del módulo ‘Eagle’ con la de la Luna, los dos astronautas descendieron de la nave y por primera vez un hombre pisó así la superficie lunar, siendo Neil el pionero, seguido por los demás, a las 10:56 hora del este de los Estados Unidos del 20 de julio de 1969, ante una audiencia atónita mundial que los miraba por televisión.

Inmediatamente después, la tripulación se dispuso a tomar fotografías y hacer filmaciones varias, izaron la bandera estadounidense, tomaron muestras científicas y recogieron fragmentos de rocas y arena, instalaron un reflector de rayos láser para medir con exactitud la distancia entre la Tierra y la Luna, un sismógrafo para medir terremotos lunares y una pantalla para validar la intensidad del viento solar, además de colocar una placa metálica con la siguiente leyenda.

Aquí los hombres del planeta Tierra, han puesto el pie sobre la Luna por primera vez. Julio de 1969.

Hemos venido en paz en nombre de toda la humanidad“.

Asimismo, la famosa frase expresaba por Neil mientras descendía del módulo se hizo archiconocida.

“Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad.

Una vez concluida la impresionante misión sin precedentes para la humanidad, Neil y Edwin, retornaron al módulo lunar, que inició viaje para acoplarse al módulo ‘Columbia’, donde los esperaba Michael.

La plataforma de frenado del ‘Eagle’ y el módulo mismo, fueron dejados atrás una vez que Neil y Edwin ingresaron al ‘Columbia’. Todos juntos, retornaron a la Tierra y el 24 de julio de ese mismo año, unos cuatro días más tarde, el módulo ‘Columbia’ cayó al Pacífico, en las inmediaciones de las costas de Hawái.

Concluida la misión ‘Apollo 11’, los tres astronautas se sometieron a cuarentena, ya que no se sabía qué enfermedades o gérmenes desconocidos pudieron haber traído de la Luna.

A la fecha, fueron 12 los seres humanos que alguna vez pisaron la Luna, el satélite natural de la Tierra de más de 380.000 kilómetros de distancia.

Así lanzaron un cohete desde un 747-400

Días atrás, un fastuoso Boeing 747-400 modificado lucía radiante en el cielo; se lo pudo ver desde el sur de California, Estados Unidos. El ‘Jumbo’ de Virgin Orbit, la división de lanzamiento de satélites pequeños del holding Virgin, propiedad del magnate británico Richard Branson, portaba bajo su ala derecha un enorme cohete de 30 metros de largo al lado del motor más cercano al fuselaje.

Ph: @pacalin

A los 30 minutos en el aire y sobrevolando la base aérea Edwards, el comandante de la aeronave pulsó el botón para lanzar el cohete hacia el desierto de la costa oeste norteamericana desde una altitud de 35.000 pies (12.000 metros).

Según manifestó la firma, el cohete se encontraba cargado, pero sus motores no fueron activados, ya que la finalidad era que el mismo caiga por su propio peso al suelo y así analizar su comportamiento durante ese lapso de tiempo.

La prueba fue la última del proceso integral, por lo que el ‘Cosmic Girl’, como es apodado el 747-400, estará pronto listo para poner en órbita satélites de tamaño reducido. Este sistema tiene un costo de aproximadamente 12 millones de dólares, valor bajo en relación a otros métodos de lanzamiento.

ATB Orbital fue la primera en usar un cohete aerotransportado para lanzar un satélite en 1990, pero luego de ella, hubo pocos intentos, a pesar de sus ventajas, hasta la aparición de Virgin Orbit.

Una gran fracción de la masa de un cohete lanzado verticalmente es combustible, el cual es necesario para contrarrestar la resistencia atmosférica y la gravedad de la Tierra cerca de la superficie. Tener un avión que transporte un cohete a grandes altitudes puede ahorrar una gran cantidad de ese combustible. A diferencia de los cohetes, las aeronaves no necesitan un oxidante para volar a grandes alturas.

Paraguayos participan por primera vez en competencia aeroespacial

Un grupo de 19 estudiantes del Club Aeroespacial de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FPUNA) será el primer equipo paraguayo en participar de la competencia internacional Latin American Challenge 2019 (Desafío Espacial Latinoamericano), lanzando el cohete Arasunu I, diseñado y construido por los universitarios, según informa el Diario Última Hora.

El anteproyecto Arasunu I fue aceptado para esta competencia el pasado 14 de abril, dos meses después de la creación del Club Aeroespacial de la Facultad Politécnica, logrando concretar su primer objetivo. Esta asociación tiene por misión divulgar las Ciencias Espaciales.

“La idea es salir de los libros de textos, de matemáticas y aplicar los conocimientos en la vida real, en la práctica, construyendo desde lo más simple, tales como avioncitos de papel, hasta cosas muy complicadas, como los cohetes”, comentó Federico Bajac, de la carrera de Ingeniería Aeronáutica.

El universitario Marcos Garay explica que la idea del cohete es más bien un vehículo para lanzar cargas útiles al espacio. “Lo que nosotros hacemos con esto es introducirnos a lo que sería la tecnología aeroespacial y básicamente aplicar todos los conocimientos que se vierten a los grandes cohetes en pequeñas proporciones y así ir ganando experiencia”, comentó el estudiante de Ingeniería Aeroespacial.

El Arasunu I, de 1,062 metros, llevaría un satélite tipo CanSat (un probador de tecnología), para tomar mediciones. Básicamente, el equipo paraguayo haría lo mismo que hacen las grandes agencias espaciales, como la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) o la Agencia Espacial Europea (ESA), y servirá para cimentar las bases para algo más grande, según el universitario.

El cohete tiene que estar listo para su lanzamiento. El equipo paraguayo competirá dentro de la categoría de un kilómetro de combustible sólido; es decir, se calificará la precisión con la cual el vehículo espacial alcanza un kilómetro de altura sobre el nivel del suelo.

Si supera esta longitud se resta punto y si no llega también. Cuánto más cerca de los un kilómetro esté se tendrá mayor puntaje, especificaron los alumnos.

“Esto es para medir la precisión. No es solamente construir y lanzar, sino hacer cálculos para llegar a cierta altura y en función a estos cálculos tiene que alcanzar”, precisó Marcos Garay.

El lanzamiento de los cohetes experimentales se realizará en la ciudad de Tatuí, Sao Paulo, Brasil, del 9 a l 11 de agosto. El Desafío Espacial Latinoamericano tiene como fin impulsar la creación de tecnología aeroespacial en la región.

Dentro de la competencia participarán cuatro países sudamericanos: Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, y por Europa, Polonia. Actualmente, los estudiantes están en la etapa de construcción y testeo del cohete, pero el desarrollo del mismo se retrasa ante la falta de fondos para adquirir las piezas necesarias del vehículo espacial.

Por eso solicitan sponsors que puedan solventar los gastos. Si bien las facultades de Politécnica y de Ingeniería ayudan dentro de sus posibilidades, los costos del pasaje y la estadía en el lugar de la competencia también son muy elevados. Los interesados en apoyar a este equipo jóvenes para terminar de desarrollar Marcos Garay al (0984) 214-167.

La empresa dueña del avión más grande del mundo podría ser cerrada

Después de la muerte de Paul Allen, Stratolaunch Systems Corporation, la empresa que creó el avión más grande del mundo, podría terminar oficialmente sus actividades. La compañía creada por Paul Allen, cofundador de Microsoft, al cual, le surgió el deseo de ofrecer una plataforma de lanzamientos espaciales de bajo costo y con elevada flexibilidad, está en riesgo, pues, la familia de Paul, demostró interés en deshacerse del programa Stratolaunch.

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Allen, declaradamente entusiasta de la aviación, falleció en octubre de 2018, víctima de cáncer. En 2011 creó el Stratolauch, que desarrollaba una serie de proyectos para el lanzamiento de vehículos espaciales, incluyendo satélites y con planes para el envío de seres humanos al espacio. La intención era desarrollar una plataforma capaz de competir con los tradicionales operadores espaciales, incluyendo agencias gubernamentales, como la NASA y la ESA. Así como la gigante startup SpaceX de Elon Musk, que posee una serie de contratos con la NASA y trabaja en proyectos propios, como una posible misión hasta Marte, el Stratolaunch pretende abaratar el acceso al espacio, en especial referente al lanzamiento de satélites de la órbita baja.

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El mercado global está calentado por la enorme demanda de comunicación, exigiendo una constelación sin fin de satélites, la mayoría operando en órbitas a unos 450 km de altitud. Otras gigantes han apostado en el potencial del mercado, como Amazon, que trabaja en el proyecto de Blue Origin y Virgin Orbit del grupo británico Virgin. Además, Boeing y Lockheed Martin trabajan en sociedad en la United Launch Alliance, especializada en lanzamientos de cargas espaciales. De forma independiente, ambos fabricantes también compiten con proyectos tripulados para la NASA, Boeing deberá enviar pronto a los primeros astronautas a la Estación Espacial Internacional, con su nave CST-100 Starliner, mientras que Lockheed Martin trabaja en la nave Orion, que podrá emplearse en misiones de regreso a la Luna o en el viaje hacia Marte.

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El Stratolaunch tiene como proyecto inicial utilizar el gigantesco avión de doble fuselaje y seis motores, derivado del Boeing 747-400, para lanzar cargas al espacio volando a media altitud. La apuesta estaba en la reducción del consumo de combustible de los cohetes lanzados a más de 10 km de altitud, lo que aumenta la carga útil disponible para el envío de objetos al espacio. El avión con envergadura de 117 metros voló por primera vez en abril de 2019, con previsión de lanzar su primer cohete a mediados de 2022.

Lanzamiento del segundo satélite de la SpaceDataHighway

El 24 de julio de 2019 se lanzará el satélite EDRS-C, el segundo nodo de la red SpaceDataHighway (conocida también como EDRS), a bordo de un lanzador Ariane 5 a una órbita geoestacionaria a 31° este. Una vez situado sobre Europa, proporcionará un respaldo redundante para el sistema SpaceDataHighway, duplicará su capacidad de transmisión y permitirá la retransmisión simultánea de los datos de dos satélites de observación.

Este segundo satélite se unirá al EDRS-A, que transmite diariamente imágenes de la Tierra adquiridas por los cuatro satélites de observación Sentinel del programa Copernicus. Desde que se puso en servicio, a finales de 2016, ha logrado establecer más de 20.000 conexiones por láser. Su índice de fiabilidad ha alcanzado el 99,5% y estas conexiones realizadas con éxito han descargado más de 1 petabyte de datos.

“Este hito de la SpaceDataHighway representa un avance significativo en términos de capacidad. Es un momento excitante ver cómo se desarrolla la nueva generación de conectividad segura”, ha afirmado Evert Dudok, Head of Communication, Intelligence & Security de Airbus Defence and Space.

La SpaceDataHighway es la primera red de “fibra óptica en el cielo” basada en tecnología láser de vanguardia. Se trata de una singular red de satélites geoestacionarios fijados permanentemente sobre una red de estaciones terrenas que pueden transmitir datos a una velocidad de 1,8 Gbit/s.

Los satélites de la SpaceDataHighway pueden conectarse a satélites de observación en órbita baja a una distancia de hasta 45.000 km, a UAV de inteligencia o a aeronaves de misión mediante láser. Desde su posición en órbita geoestacionaria, el sistema SpaceDataHighway retransmite a la Tierra casi en tiempo real los datos que recogen los satélites de observación, un proceso que normalmente requeriría varias horas. De esta forma, se puede triplicar el volumen de datos de imágenes y vídeos que transmiten los satélites de observación, y reprogramar su plan de misión en cualquier momento y en tan solo unos pocos minutos.

En torno a 2024 se posicionará un tercer nodo de la SpaceDataHighway sobre la región de Asia-Pacífico. EDRS-D, equipado con tres terminales láser, aumentará significativamente la capacidad de comunicación del sistema y ampliará considerablemente su cobertura.

A partir de 2021, los satélites Pléiades Neo de observación de la Tierra comenzarán a utilizar la SpaceDataHighway. A partir de 2019, el sistema también proporcionará al módulo Columbus de la Estación Espacial Internacional (ISS) un servicio de comunicación de banda ancha totalmente europeo.

La SpaceDataHighway es una colaboración público-privada en la que participan la Agencia Espacial Europea (ESA) y Airbus, y los terminales láser los han desarrollado Tesat-Spacecom y la Agencia Espacial Alemana DLR. Airbus es propietaria y operadora de la SpaceDataHighway, y también proporciona servicios comerciales para la misma. La plataforma del satélite EDRS-C suministrada por OHB System AG, también alojará una carga útil de Avanti Communications.

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